Las dos caras que alegran el día a cerca de 700 personas necesitadas

Mari Fernández y Ana Adán se encargan de repartir en Santiago y Melide los alimentos y donativos que llegan a la asociación Paluso


Santiago / La Voz

Verlas llegar es como ver caer un salvavidas del cielo en medio de la tormenta. Así se sienten las cerca de 700 personas que atraviesan una situación económica complicada al encontrarse con las caras de Mari Fernández Sánchez y Ana Adán Quintela. Estas dos mujeres se han convertido en la mano derecha de Chus Iglesias y se encargan de repartir en Santiago y Melide los alimentos y donativos que llegan a la asociación Paluso. Cuenta el alma máter de la máquina solidaria que conocía a Mari desde pequeña, porque su padre era del barrio de San Lourenzo, como ella. Pero su relación se volvió más estrecha hará unos 3 o 4 años, cuando la compostelana contactó con la asociación prestándose a ayudar. Explica Chus, afectada por un cáncer, que hace un año que no tiene vehículo, «desde que estoy con esto. Fundí tres furgonetas y ahora no puedo comprarme otra». Ahí es cuando entraron en acción Mari y su monovolumen.

«Prácticamente no hace falta llamarla. Ya se ofrece ella y eso que tiene cinco hijos y tres de ellos pequeños. Es algo fabuloso», destaca, a la vez que pone en valor su disponibilidad porque hay jornadas en las que el reparto empieza a las nueve de la mañana y no regresan a casa hasta las once de la noche, como el pasado domingo, cuando pararon solo para comer e ir a Padrón junto a un frutero de confianza (José Luis) que suele colaborar con género. «No dejamos que nadie haga cola, porque bastante tienen ya con pedir. Me parece que es atentar contra el orgullo y dignidad de la gente. Tenemos su teléfono y dirección, y nos acercamos. Así, aparte de repartir lo mucho o lo poco que podemos, le das calor humano y un poco de ánimo», apunta. Y son muchas las familias pendientes de su apoyo. Cuando se decretó el estado de alarma eran cerca de 900 almas y una pequeña parte consiguió en estos meses un sueldo para ir tirando. «La pandemia multiplicó por 8 o por 10 el volumen de trabajo, pero tampoco tuvimos nunca tal cantidad de cosas, para aquí y para Cuba, a donde enviamos medicamentos, enseres, vajillas...», indica Chus, quien tiene «el tinglado» montado en el patio de su casa, en Conxo, donde almacenan, desinfectan y dejan en cuarentena las donaciones antes de clasificarlas. «Nos hace falta ya un local», reconoce aunque rara vez se queja. Su voz se llena de entusiasmo cuando habla de Ana, «que tiene revolucionado a todo Melide», asegura. «Hace un tiempo supo que hacíamos esto y empezó viniendo a traernos cosas suyas, de sus hijos, de sus amigos... Está en contacto con las Anpas por sus hijos y metida en muchísimos grupos. Ahora es rara la semana que no trae una o dos veces con el coche cargado, incluso en alguna ocasión hace venir también al marido con el otro vehículo hasta los topes». Ellas son las intermediarias, una pieza imprescindible la cadena solidaria del Paluso, tanto como aquellos que aportan su pequeño grano de arena y lo llevan a casa de Chus -eternamente agradecida por poco que reciba-, o quien moviliza a toda una calle, como María Fernanda en el Espírito Santo, quien llena su garaje cada dos por tres con las aportaciones de los vecinos. Entre todos, hacen la vida más fácil a quienes no piden aunque lo necesiten.

Nuevo puesto en la Plaza

Este fin de semana se inaugura un nuevo puesto en la Praza de Abastos de Santiago. Se trata de Noroeste Obradoiro, que tras 40 años de actividad entre Madrid y Santiago abre un nuevo punto de venta en el casco histórico, donde busca nuevos clientes al margen de los que llegan al taller y tienda que tienen en la rúa Travesa. Jose Castro, diseñadora de esta casa dedicada a la joyería de autor, indica que se inspiran «en las técnicas ancestrales y hacemos cosas más modernas, incluso algún objeto». Dice que el mestizaje de lo tradicional y el diseño contemporáneo «nos atrae y nos divierte», una fusión presente en el mercado santiagués, donde celebrarán una pequeña sesión vermú mañana, coincidiendo con la apertura, de 12 a 14 horas.

Nuevo comercio seguro

Aunque ha sido este año objeto de robos en varias ocasiones, la tienda oficial que la SD Compostela tiene en la rúa da Raíña ha recibido el sello de comercio seguro. No se trata de un certificado antivandalismo, claro está, que si los ladrones quieren sisar poco se puede hacer para evitar ese arrebato; sino del distintivo puesto en marcha por la asociación comercial del casco histórico Compostela Monumental (presidida por José Manuel Bello) para identificar a los establecimientos que cumplen con las medidas de protección contra el covid impuestas por la Xunta. Y cada vez son más los asociados que superan en la almendra los autodiagnósticos frente al nuevo coronavirus.

El comercio del casco histórico lanza una iniciativa de seguridad

Compostela Monumental promueve entre sus socios hacer un autodiagnóstico para obtener el sello de comercio seguro

Compostela Monumental promueve entre el comercio asociado del casco histórico la realización de un autodiagnóstico gratuito para conocer si cumple los requisitos de seguridad para la reapertura tras el covid-19. Los que deseen hacer la prueba pueden acceder a la web de la Dirección Xeral de Comercio. Los que superen la prueba recibirán el sello de Comercio Seguro emitido por la Xunta.

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