Aquí se esconde la lavandería más bonita del mundo

A H10, en la rúa das Hortas, ya va más gente a ver que a lavar, algo que enorgullece a sus dueños


Santiago / La Voz

No aparece en ninguna guía turística ni han llevado a cabo campañas para darla a conocer. Sin embargo, se ha ganado el título de «la lavandería más bonita del mundo». H10, en el número 10 de la rúa das Hortas lleva abierta tres años, pero ha sido hace solo unas semanas cuando un tuit —con vídeo incluido— del jurista Xosé M. Rey la convirtió en la miss universo de las lavanderías. Su belleza está en los detalles. Alojada donde la antigua farmacia, sus propietarios han tenido la delicadeza de guardar el viejo letrero de hierro forjado que tantos años lució en esa calle para hacer dentro un guiño a la historia del lugar, y la sensibilidad de mantener la piedra de la casa a la vista e imprimirle detalles con personalidad. 

Muebles antiguos, libros, placas de cerámica, frases que invitan a la reflexión de Helen Cohen o Maruja Mallo (entre otros), buena música... Y, como colofón, un oasis en el patio lleno de encanto. «Estamos a pocos metros de la Catedral, en un sitio precioso, por lo que era un acto de respeto a la ciudad», dice el compostelano Fernando Trebolle, quien dirige junto al hostelero de Ribeira John Pego esta lavandería y la de SC18 (en San Clemente, 18), abierta un año antes. «¿Por qué una lavandería tiene que ser un sitio aséptico y feo? Nuestra idea era crear belleza donde normalmente no la hay», continúa Fernando, quien asegura que en su caso no se ha encontrado con el muro administrativo y sí con facilidades para poner en marcha su proyecto. 

En la lavandería de Hortas ha ido incorporando objetos traídos de sus viajes con los que su público principal, los peregrinos, puede llegar a identificarse. «Queremos que se sientan como en casa. Si, por ejemplo, viene alguien de Puerto Rico y ve aquí una baldosa de San Juan se va con una sonrisa. Es un espacio que invita a la introspección, algo muy propio del peregrino, y, a su vez, vienen personas de muchas partes del mundo por lo que es también un lugar de encuentro y conversación, como lo eran los lavaderos antes», continúa. El efecto del boca a boca ha hecho que cada vez vaya más gente a ver que para lavar. «Siempre decimos que eso nos enorgullece», aseguran estos dos socios, los cuales vieron en junio entrar a los primeros hijos del Camino tras el parón turístico. George y Lucy llegaban a Santiago «ocho meses después de salir de Holanda, aplaudidos desde las ventanas, confinados en la naturaleza y en su tienda de campaña», destacan. No obstante, la actividad se va retomando en H10 de forma lenta, ya que prácticamente el 90 % de su clientela no es santiaguesa, y esperan que el próximo mes empiece a haber algo más de ajetreo. 

Maduritos de buen ver

A partir de los 35 todavía pasan muchos trenes. Y Marina Schevdenko (A Coruña) y Sara Rodríguez (Vigo) se subían ayer al de la moda y la publicidad. Fueron las ganadoras de la final gallega Royal Spain Sénior en las categorías de 35 a 45 años y de 46 a 55 respectivamente. Entre ellos, hubo espantada general en el grupo de mayores escogidos en el cásting previo y se concedieron dos bandas a los otros: a Santiago Pérez (Vigo) y Alexis Segueiro (A Coruña). Fue una gala disputada, dice la organizadora, Lourdes Iglesias: «El nivel estaba bastante alto, aunque suene a topicazo, pero había mujeres con cuerpazos y un poso que no tienes con 20». La competición gallega, celebrada en Área Central, fue la primera y a partir de ahora se celebrará en el resto de comunidades autónomas. La final está prevista en Valencia. «Esperemos que no se demore, porque es un año bastante atípico», incide Lourdes. 

Relevo artesanal

Esta semana cumplía su primer aniversario Brigantia Orfebres y abrían también una nueva etapa. La marca creada por la teense Nuria Prado y la santiaguesa Yessenia Guerrero, quienes se conocieron estudiando joyería en la EASD Mestre Mateo hace ya 10 años, se estrenaba oficialmente en la rúa de San Pedro durante las fiestas del barrio con un puesto a las puertas de la tienda Como Pez en el Agua, la misma que ocuparán a partir de ahora. No es que el covid haya doblegado a su antecesora, Leonor Díaz, con la que hasta finales de junio compartirán el espacio, sino que por circunstancias personales tiene que irse, pero continuará con la venta online y mantendrá «un recunchiño na tenda coas súas creacións e un punto de recollida para encargos». Brigantia abre así su propia tienda-taller, «na cal ademais de expoñer as nosas pezas tamén teremos un obradoiro onde a xente que veña poderá vernos traballar en directo». Ellas, además de las joyas típicas, también hacen en plata y otros metales complementos como cinturones, pajaritas, coronas y hasta objetos de decoración como timbres, siempre desde la sostenibilidad y con técnicas artesanales. El resultado merece la pena verlo.

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