Este gimnasio es a prueba de covid

En el Ensanche santiagués, el Espagat ha hecho un esfuerzo por blindarse contra el virus y hasta ha logrado altas en pleno verano


Santiago / La Voz

Llegó el verano y la hora de enseñar el ombligo, tras un confinamiento que ha pasado factura en el perímetro corporal. Los gimnasios abrían el 8 de junio, después de tres meses de inactividad, y de reinventarse para evitar el avance del covid en sus instalaciones. Todo un ejemplo a prueba de coronavirus es el Espagat, en el Ensanche compostelano, donde solo les ha faltado meter a una bruja para espantar al virus con conjuros. «En esfuerzo que se ha hecho, siendo una empresa pequeña, por adaptarnos ha sido tremendo. Se creó un espacio nuevo para generar zonas y caminos seguros en los que se garantice la distancia física respecto al resto de personas y hubo que mover todas las máquinas», explica el director del centro, Francisco Martínez. Pero en él no solo se limitaron a reforzar la limpieza y poner unas marcas en el suelo acotando cada puesto y unos cuantos dispensadores de solución hidroalcohólica. Además, tienen su propia aplicación móvil para concertar cita y respetar los aforos, calculados a la baja. Se reubicó la recepción para mayor control. Ana y Romina validan allí la entrada del cliente y le toman la temperatura. Todos pasan necesariamente por un felpudo para desinfectar el calzado y deben llevar mascarillas de forma obligatoria hasta que ocupen su cuadrante. El gimnasio cuenta con una decena de puntos fijos con producto desinfectante, papel desechable y papeleras; además de otros móviles repartidos encima de las máquinas; ya que se pide a los usuarios que higienicen al terminar los elementos con los que han estado en contacto. No es necesario en las salas para actividades colectivas, donde los propios monitores se encargan de hacerlo y, a mayores, se utiliza una lámpara de rayos ultravioletas «como las que hay en los quirófanos, aparte de fabricación española, que en 5 minutos mata cualquier virus en 113 metros cuadrados». También han puesto colgadores para dejar allí la mochila o chaqueta. «La mayor parte de los clientes no usan taquillas y los vestuarios están limitados a 5 personas, a los se puede entrar pidiendo una tarjeta y se limpian con generadores de ozono», apunta Francisco, quien espera abrir a partir de septiembre también la piscina y el spa. Y parece que no es un esfuerzo en balde, porque entre un 30 y 40 % de los abonados ha vuelto a la actividad y, además de las bajas típicas en época de vacaciones, está habiendo también altas. El director del Espagat cree que han conseguido que los deportistas se sientan cómodos el efecto boca a boca ha jugado un papel importante. «El equipo técnico, coordinado por Jorge Pérez, está aportando valor con su trabajo y pendiente ahora de que se cumplan las normas», dice. El servicios más demandado son los entrenamientos personales con preparadores físicos, ya sea para personas con algún tipo de patología u otras necesidades específicas. Y la buena fama precede también tanto a su equipo de estética como al servicio de fisioterapia, con Marta Rodríguez Palmeiro al frente, quien ya de niña era aplicada y bellísima persona.

Del Pampín al Pim Pan

El chef compostelano Alén Tarrío acaba de inaugurar su nuevo restaurante en la plaza de Mazarelos, que lleva por nombre Pim Pan, una variación simpática de su primer restaurante Pampín, que seguirá abierto en la ruela de Fontiñas, en el barrio de San Pedro. «Es donde empecé en solitario y al que le debo todo», reconocía. El nuevo establecimiento ocupa el local del antiguo Candilejas, en el que se realizaron unos pequeños cambios para aportarle los detalles propios de su firma y dejar un espacio más diáfano. En su logo no falta el clásico gallo del Pampín, y tampoco se echará en falta los platos del menú habitual del chef. Por ahora «solo se servirán platos fríos, ensaladas y otras cosas con elaboración en frío». Cuando se resuelvan los problemas con la salida de humos de la cocina, Tarrío llevará a Mazarelos un menú inspirado «en la cocina de siempre». Con las dos primeras jornadas, Alén estaba «contento. Va todo bien».

Talento teatral

La fundadora de la revolucionaria compañía de teatro santiaguesa Voadora, Marta Pazos, ha recibido un nuevo premio con el que engrosar su brillante currículo. La Mostra Internacional de Teatro de Ribadavia (MIT) le ha concedido su Premio de Honra Roberto Vidal Bolaño al mérito en las artes escénicas. Y motivos no faltan. Actriz, directora artística y escenógrafa, Marta es una de las creadoras escénicas más inquietas y pujantes del panorama teatral. Antes de montar Voadora junto a Hugo Torres y José Díaz, actuó junto al Centro Dramático Galego, Teatro Oficina, Chévere... y ha sido premiada tanto por su faceta interpretativa como por su talento como directora.

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