El mercadillo de Salgueiriños recupera sus puestos

Algunos ambulantes siguen descontentos con los cambios en las ubicaciones al no respetarse la antigüedad


Santiago / La Voz

El mercadillo de Salgueiriños arrancó hoy con la instalación de numerosos puestos de venta ambulante, tras semanas de quejas del colectivo gitano al no estar de acuerdo con los cambios introducidos por el Concello de Santiago. Aunque el malestar no ha pasado, muchos fueron los que acudieron y montaron sus puestos, pero otros insistían en su desacuerdo con los cambios realizados en la ubicación de sus espacios. No se oponen a una nueva distribución, que supone dejar algo más de un metro entre puesto y puesto, y ni siquiera rechazan tener que pagar por sus espacios. Incluso, ahora los portavoces aceptan que se limite el mercadillo a solo 137 puestos, aunque confían en que con el tiempo, aquellos que quedan fuera, puedan terminar logrando una licencia, cuando se amplíe el espacio del mercado.

Cambios de ubicación

El problema, tras semanas de negociaciones entre el Concello y los portavoces de los colectivos que venden en Salgueirños, surge porque muchos veteranos del mercadillo comprobaron, al llegar al recinto, que les habían cambiado de ubicación. "No hay derecho", decía una venderora, que aseguraba llevar más de veinte años como ambulante en Santiago y que, incluso, vendió cuando  el mercadilllo se celebraba en la rúa Valle Inclán. La mujer tenía una de las mejores plazas de la explanada, y ahora es relegada al fondo y en medio de una calle. Un matrimonio, con dos puestos, que hasta ahora estaban juntos, ahora estarán más distanciados, lo que les supone un problema a la hora de los cobros y del acceso a la mercancía de la furgoneta. Otro vendedor, cuyo puesto era el primero en el acceso desde la rúa Melide, mostró su malestar al ser trasladado al centro del mercado. También alguno de los vendedores de los puestos de verdura, que fueron los únicos que acudieron al mercadillo durante las últimas semanas, se vieron sorprendidos al llegar hoy, y comprobar que les habían vuelto a cambio de número de espacio. Aunque reconocía darles igual el sitio, mostraron su desacuerdo por los continuos cambios de ubicación.

En la zona donde había más conformidad es la que está situada en paralelo al río, donde la mayoría de los vendedores conservan sus ubicaciones, pero entre ellos también se consideraba un error realizar cambios de ubicación sin consultar a los afectados. Ante la posibilidad de que aquellos que han visto mejorada su ubicación no acepten ahora un nuevo cambio, fuentes del colectivo de ambulantes gitanos aseguraron que no se opondrían a otro cambio para respetar la antigüedad. Los portavoces volverán a pedir una reunión con los responsables de la organización del mercadillo para intentar llegar a un nuevo acuerdo, que satisfaga a todos los vendedores. 

En las primeras horas de la mañana, las barreras de la zona de aparcamiento de Salgueiriños permaneció levantada, pero los venderores dejaron sus vehículos junto a sus puestos. Los ambulantes explicaron que las autoridades locales finalmente cedieron y autorizaron dejar las furgonetas en los espacios de venta, al entender que son empleados para guardar mercancía, y para sujetar los toldos especialmente en días lluviosos y ventosos. 

La afluencia de compradores fue aún escasa, especialmente a primera hora de la mañana, y los vendedores culparon de la baja presencia de personas a los problemas que se produjeron en las citas anteriores, y las dudas sobre si volverían o no los puestos. Además, al ser eel último jueves del mes, la afluencia de público suele ser siempre menor. 

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