Los compostelanos llenan las terrazas y recuperan el pulso de su ciudad

Pocos hosteleros se animaron en la primera jornada, pero los clientes habituales visitaron sus locales favoritos

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Las terrazas de A Quintana, a rebosar

santiago / La Voz

La principal preocupación de los hosteleros, el pasado viernes, era que la apertura de las terrazas no fuera suficiente para atraer a sus clientes. Este temor quedó disipado en las primeras horas del día ante la respuesta, desde muy temprano, de los compostelanos que se animaron a pasar por su locales para consumir el primer café de la mañana.

En el Tokio, en Porta Faxeira, Javier Fernández se tomaba la primera consumición de la fase 1, «una caña, ya había ganas de sentarse en la terraza y empezar a ver gente. Sin miedo por el contagio, pero con respeto, es hora de volver a la normalidad». El propietario del Tokio, Carlos Rodríguez, se mostró satisfecho con las primeras horas de esta nueva etapa, y para sacar adelante el negocio estará acompañado por uno de sus camareros, que estuvo de baja laboral y ahora vuelve al trabajo. Junto a este local, Javier Calo, del Farggi, ponía a punto el suelo de la terraza para colocar ocho mesas, las máximas permitidas. Su esperanza, como la de todos, era que «la lluvia respete a Santiago para empezar a recuperarnos de estos meses». Ayer lo hizo.

En la praza Roxa, una de las zonas con más tradición de terraceo de Santiago, César Bustelo, del Milay, reconocía que mantenían la mirada en el cielo con el único deseo de que la lluvia no viniera a poner fin a una buena mañana. Con solo diez de sus veinte mesas, César recuperó a dos trabajadores del ERTE con la esperanza de que Santiago siga pasando de fases hasta alcanzar la normalidad total. En su terraza, llena a media mañana, había clientes habituales y otros nuevos. Uno de los clientes reconocía que el «café de casa no sabe igual», mientras otros dos «dejaban la vuelta de dos cafés para ayudar». En el café Le Mans, Adrián Rodríguez y Mariana Cancela, estudiantes de Val do Dubra y Santa Comba, quedaron para hacer deporte y desayunar en la terraza. Los dos pasaron el confinamiento en Santiago, porque «en casa tenemos gente mayor y era mejor opción para ellos, más seguro».

Dudas acerca de si es posible servir tapas propias con las consumiciones

Los hosteleros querían volver y hacerlo con todas las garantías de seguridad e higiene posibles. En las entradas a los locales, para aquellos que necesiten hacer uso del baño y también para limpiar las mesas y brazos de las sillas de las terrazas después de cada cliente, se colocaron geles hidroalcohólicos, y en algún caso también guantes. Para acceder al cuarto de baño, el camarero controla el acceso. «No entran en el local hasta que sale el que está en el baño», explica Ana María Calvo, del Cuyagua, en la praza de Vigo. Su terraza arranca con doce mesas y menos sillas de las que podrían poner, «para ver qué tal va; los clientes responden «muy bien, están poco tiempo; la gente está siendo muy amable».

Una de las dudas que se repite entre los hosteleros tiene que ver con las tapas de cortesía. «¿Se pueden poner tapas de tortilla hecha por nosotros?. No consigo que me den una respuesta», preguntaba el camarero de Le Mans. En general, en la primera jornada de la fase 1 en los bares de Santiago pusieron una tapa de cortesía envasada. Las tapas de comida de elaboración propia aún tendrán que esperar. El ruego central de todos, «que nos respete la lluvia», imploraba ayer César, del Milay.

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