El hombre que vendió rosas hasta a Santiago Bernabéu prepara por San Valentín la munición

Gonzalo Gómez dice que este día es impredecible, por muchos años que lleve uno en la profesión


Santiago / La Voz

Gonzalo Gómez Álvarez ha vendido muchas rosas a lo largo de su vida. Este compostelano lleva más de cuatro décadas como florista, profesión que empezó a ejercer en Madrid y desde hace 35 años en Fiuncho, en su propia ciudad, porque «la tierriña tira», dice. «Desde muy tierna edad me sentí cautivado por este mundo», cuenta, y lo convirtió en su trabajo en una floristería integrada en el hotel Eurobuilding. Pegada al estadio del Real Madrid, el santiagués llegó a vender «su rosa roja» al mismísimo Santiago Bernabéu. No fue en San Valentín, aunque asegura Gonzalo que este día los hombres son los que más pisan la tienda. El 14 de febrero, explica, «sigue siendo tan clásico como antes. Es el día de la rosa roja, que no deja de ser la expresión del amor más puro, y no se cambia por una amarilla. Siempre hay algún cliente que no quiere repetir y se deja aconsejar comprando una orquídea o incluso rosas de otros colores, aunque no es lo habitual». Pero ¿se regalan cada vez más o menos flores por San Valentín? «Cada año es distinto y da igual toda la experiencia que tengas porque es imposible saber de antemano si se va a trabajar mejor o peor que el año pasado», responde el santiagués, quien abrió Fiuncho junto a su mujer María Dolores —madrileña y también florista, de casta— cuando esta ganó la Copa de España de Arte Floral. «Las cifras de venta merman considerablemente si el 14 de febrero cuadra en fin de semana o carnavales. Este año San Valentín coincide en viernes y siempre afecta en qué día caiga. Es casi una media jornada, porque la Administración y la Universidade paran a mediodía, y la gente joven y funcionarios son clientes potenciales en esta fecha», indica el florista. También hay quien, destaca, lleva desde que Fiuncho abrió sus puertas acudiendo de año en año a por su rosa, una costumbre que no se marchita con el paso del tiempo y mantienen hasta septuagenarios. Es una jornada un tanto atípica, repara, en cuanto que el ambiente en la floristería cambia: «Es un día más de silencios. Hay una fila esperando por la rosa. La mayor parte son hombres y están más callados». Curiosamente, comenta, el mayor pedido que recibió, «300 rosas rojas presentadas de una manera muy espectacular» no fue por San Valentín. ¿Y qué munición saca un florista como él para otra florista? Rosas, desde luego, no: «Nosotros trabajamos todos los días entre flores y nos encantan, por lo que cualquier día puede haber flores en casa».

Filloas de ayer y de hoy

La Festa da Filloa de Lestedo sirvió un aperitivo de lo que será el día 1 de marzo en Santiago. Durante toda la jornada de ayer, el mercado gastronómico de Boanerges contó con una filloeira de Boqueixón preparando este postre típico. Olalla Canabal hizo una previsión de 50 litros de almoado, según la receta tradicional, para la ocasión. El dulce olor de este clásico del carnaval edulcoró desde la mañana el ambiente y al caer la noche cogieron el testigo dos maestros de la cocina moderna. El chef del mercado del Restollal, Yayo Daporta, y Roberto Filgueira se unieron en una nueva edición de A 4 Mans, en la que prepararon cuatro tapas vanguardistas, con la filloa como elemento protagonista. El cocinero de O Balado elaboró una filloa de mar con alga codium y pulpo, y otra de grelos y porco celta. Daporta también sorprendió con una filloa de jurel a la brasa con pan de maíz, así como con una a modo de taco de cocido gallego.

Coronavirus en la Estila

Es la palabra del mes. Nadie sabía hasta hace poco siquiera que existía el coronavirus, que hoy se cuela en todos los corrillos e informativos. Y fue también uno de los temas tratados en la Estila por Arturo González Quintela, jefe de medicina interna del CHUS y catedrático de la USC, que habló en la residencia universitaria de la calidad del sistema sanitario español, uno de los mejores del mundo a su juicio. Destacó el componente vocacional de los internistas, encargados de tratar muchas veces a pacientes complicados afectados de diversas patologías, y animó a los estudiantes de medicina presentes a explorar la vía académica. «En un futuro próximo vamos a necesitar en las universidades muchos profesores», afirmó.

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