Gonzalo Muíños: «Tanto en O Restollal como en Conxo se circulaba a muy altas velocidades»

El edil revela que en el paso inferior de la SC-20 el 12 % de los vehículos llevaban velocidades de 110 por hora o más


santiago / la voz

A Gonzalo Muíños (Santiago, 1969) no le han dado ni los cien días de gracia ni el más mínimo respiro. Desde que se colgó la medalla de concejal no ha parado y en las últimas semanas anda enfrascado en la instalación de los nuevos radares de O Restollal y Conxo. Un proyecto que ha desatado mucho interés entre los ciudadanos y también críticas entre los que creen que hay afán recaudatorio.

-Mañana empieza a multar el radar de O Restollal. ¿Por qué era tan necesario?

-Había informes de la Policía Local y de técnicos que lo consideraban necesario. En O Restollal se registró el último accidente mortal que hubo en la ciudad, en el 2016. Fue un atropello y los estudios demuestran que en los atropellos a más de 60 kilómetros por hora casi el 100 % de los casos son mortales. Los datos que manejábamos revelaban que había una alta velocidad en una avenida que ya está integrada en la ciudad, aunque obviamente es cierto que necesita una reurbanización y una mayor humanización. Entiendo que los radares siempre generan polémica, pero es algo que ya llevamos anunciando desde septiembre y la gente está sobre aviso.

-¿Y el de la SC-20 en Conxo?

-Los estudios revelaban que tanto en O Restollal como en Conxo se circulaba a muy altas velocidades. De entre 120.000 y 130.000 vehículos que pasaron por el paso inferior de Conxo en nueve días, el 98 % incumplía el límite. Y me dirán que es difícil pasar por aquí a 50, pero lo que más nos sorprendió es que en esos días, 16.000 coches, el 12 %, circulaban a más de 110 por hora. Había que tomar medidas.

-¿Y no habría sido mejor colocarlo en la avenida de Castelao o el acceso al polígono del Tambre?

-En la avenida de Castelao, tras los distintos atropellos que hubo, el gobierno local anterior ya hizo una remodelación importante y con medidas bastante restrictivas. Aún así, siguieron habiendo atropellos, por lo que al llegar al gobierno nosotros hemos apostado por poner radares informativos-educativos que están funcionando muy bien tanto aquí como en San Lorenzo. Lo bueno que tienen estos dispositivos, no como el de la avenida de Lugo, es que dan datos y nos ha permitido saber que en San Lorenzo, que es una zona escolar, el 89 % de los vehículos circulan a menos de 40 por hora, lo que está bien. La gente cuando los ve, quieras o no y aunque no multen, levanta el pie. Aún así, en la avenida de Castelao queremos implementar más medidas.

-¿De qué tipo?

-Las distintas asociaciones nos han pedido, y lo haremos cuando tengamos presupuestos, poner semáforos de pulsador en los pasos de peatones y estamos también estudiando si hay que variar la ubicación de algún paso de cebra. No obstante, estamos viendo que el número de atropellos está bajando en la ciudad [44 en el 2019, la cifra más baja desde que hay registros] para un enorme volumen de vehículos y con la climatología que tenemos, que eso lógicamente dificulta la circulación. ¿Más medidas? Pues también vamos a actuar en los pasos de peatones. A veces solo le echamos la culpa al conductor, pero los peatones también somos muy inconscientes, cruzamos donde no debemos, sin mirar, atentos al móvil o escuchando música y esto tampoco ayuda. Vamos a poner mensajes en los pasos de cebra para que el viandante se fije. Se ha hecho con éxito en otras ciudades, como Vitoria. Así que no solo son medidas que multan, también que educan.

-¿Qué diría a los que solo ven afán recaudatorio?

-Si se sanciona una multa es porque alguien infringió las normas y las normas son para cumplirlas, pero no solamente las de tráfico, las de la propia convivencia diaria, desde tirar basura al suelo al tema de los excrementos de los perros, que ojalá pudiéramos también hacer algo. Para estar a gusto en una ciudad, tiene que ser limpia y segura.

«A cualquier sitio al que vaya me preguntan a qué velocidad van a saltar los radares»

Muíños no es, precisamente, un recién llegado a la política. Fue concejal en la oposición y en el gobierno local y en estos meses que lleva al frente de Mobilidade e Seguridade Cidadá ya ha tenido que pasar por momentos tristes y de mucha tensión como el trágico fallecimiento de un hombre al que le cayó encima un muro del parque de Bonaval. Sin embargo, admite que con el asunto de los nuevos radares ha sentido más presión de la habitual. «La verdad es que en estas últimas semanas, a cualquier sitio al que vaya, como la gente me conoce, me preguntan a qué velocidad van a saltar los radares o cuándo empiezan a multar. Notas que la gente está muy pendiente y no pensábamos que iba a hacer tanto ruido, aunque es bueno que la gente se preocupe y que hable sobre seguridad vial, que es para lo que lo hacemos, para tener una ciudad más segura», señala.

-Es muy curioso que pese a que se ha dicho que aún no multan, solo con instalar los cajetines de los nuevos radares los conductores van más despacio.

-Sí, casi anima a poner más cajetines sin radar, que además tienen un coste importante. Si esa es la solución y así logramos bajar la velocidad media, habrá que estudiarlo. La verdad es que en O Restollal y en Conxo ha habido un efecto inmediato y los conductores están circulando no más lento, sino con precaución y a la velocidad que deben. Esto es importante decirlo.

-¿Habrá más radares?

-Lo único que hay en mente es que como vamos a hacer la remodelación de la avenida de Lugo en Concheiros, el fotorrojo que está allí instalado dejará de tener razón de ser y habrá que cambiarlo a otra ubicación. Uno de los puntos que estamos valorando es la salida de Santiago por la avenida Cruceiro da Coruña y hacia el polígono del Tambre.

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