La Audiencia de Madrid falla en contra del Concello de Santiago en el pleito con la familia Franco por las estatuas del maestro Mateo

El gobierno local recurrirá la sentencia ante el Tribunal Supremo si hay base legal para hacerlo


Santiago / La Voz

La Audiencia Provincial de Madrid ha fallado en contra del Concello de Santiago en el recurso interpuesto contra la sentencia del Juzgado de Primera Instancia número 41 de la capital de España en el proceso judicial iniciado con el objetivo de recuperar las estatuas de Abraham e Isaac, esculpidas por el maestro Mateo para el pórtico de la Gloria y que se hallan en poder de la familia Franco.

El anterior gobierno municipal de Compostela Aberta, que inició este pleito, advirtió que la batalla judicial podría ser larga, y los hechos lo van demostrando. El actual alcalde, Xosé Sánchez Bugallo, anunció que una vez el Concello disponga de la sentencia, estudiará la posibilidad de presentar un nuevo recurso de casación contra el fallo de la Audiencia madrileña.

El regidor compostelano se ha mostrado «sorprendido» por esta sentencia tras tener conocimiento verbal de ella por medio del abogado que representó al Concello. Y es que, frente al fallo en primera instancia del juzgado número 41, que en febrero pasado rechazó la demanda con el argumento central de la prescripción de los hechos, ya fuesen la adquisición o incluso la usurpación de las esculturas, ahora la Audiencia no cuestiona que el Concello de Santiago sea propietario de las mismas, sino que no se puede acreditar que las que están en posesión de la familia Franco y cuyo último destino conocido es el pazo de Meirás, sean las mismas que reclama la administración municipal compostelana.

Bugallo señaló que si hay «base legal» para recurrir ante el Tribunal Supremo, el gobierno local lo hará, y será a partir de este jueves cuando analice la situación con el jefe de la asesoría jurídica municipal en el mandato de Martiño Noriega, Xaquín Monteagudo, quien, por decisión del actual ejecutivo, sigue representando al Concello en este caso. Bugallo recordó que, en su anterior etapa en el Pazo de Raxoi, ya había sido abordado este asunto en dos ocasiones, en torno a los años 1990 y 2000, pero que entonces no se inició pleito alguno ante la imposibilidad de demostrar documentalmente tanto la compra de las esculturas por parte del Concello como la cesión de las obras a los Franco. Fue el hallazgo de nueva documentación lo que decidió al gobierno de Martiño Noriega a abrir la vía judicial en el 2017.

La demanda del Ayuntamiento de Santiago se vio respaldada con la localización en el archivo de la Universidade de Santiago del expediente de adquisición de las piezas, así como de la propia escritura notarial, haciendo constar todas las características de las estatuas, de la titularidad municipal. Según estos documentos, tras su retirada de la Catedral, las esculturas pasaron a manos del Conde de Ximonde en el siglo XVIII, un noble cuyos herederos las vendieron al Concello. En el documento de venta existe una reserva «para evitar que desaparezcan del Ayuntamiento» y se preserve su propiedad «pública, de los vecinos de Santiago», sin posibilidad de venta o cesión. Es decir, las esculturas no podían dejar de ser de titularidad municipal. Es por ello que Raxoi procedió judicialmente contra los herederos de los Franco (María del Carmen, Jaime Felipe, María Aránzazu, José Cristóbal, María del Mar y María de la O Martínez-Bordiu Franco) y contra la mercantil Pristina S.L.

El Concello de Santiago demostró que las esculturas fueron adquiridas en 1948 a los herederos del Conde de Ximonde y que pagó por ellas 60.000 pesetas. Las estatuas de Abraham e Isaac habrían permanecido en la sede municipal hasta 1954, después de que Francisco Franco y Carmen Polo realizaran una visita a Santiago con motivo del año santo. El Concello considera que el alcalde de esa época, Enrique Otero, no pudo o no quiso resistirse al interés que las esculturas despertaron en la esposa del dictador y, sin que mediase ningún acuerdo de la institución municipal, a los pocos días pasaron a engrosar el patrimonio familiar de Franco y llegaron a Meirás, para destinarse posteriormente a la Casa Cornide, en A Coruña.

Para respaldar sus argumentos, el Concello también había presentado en el proceso judicial un informe pericial que certificaba que estas estatutas, que formaron parte de exposiciones en el Museo del Prado y en el Museo de la Catedral compostelana entre los años 2016 y 2017, eran las mismas que reclamaba, así como el documento de la Xunta de Galicia que las declaraba como Bien de Interés Cultural (BIC).

La familia Franco sostuvo en el pleito que las esculturas de Abraham e Isaac fueron adquiridas a un anticuario en los años cincuenta, aunque no fueron capaces de presentar documentación alguna al respecto, alegando que habían pasado siete décadas desde la supuesta transacción. El fallo en primera instancia, a cargo de la magistrada Adelaida Medrano, no cuestionó la argumentación municipal, avalada documentalmente, de que el Concello había adquirido las obras de arte, pero consideró que este hecho no impedía que posteriormente existiesen otras transacciones, como defienden los herederos del dictador.

El pleito por las esculturas de Abraham e Isaac tiene gran trascendencia, no solo por la recuperación de un patrimonio que, como afirma Sánchez Bugallo, «pertenece a todos los ciudadanos», sino también porque es el primer caso judicial respecto al patrimonio amasado por los Franco, y se abriría así un camino para su recuperación. Ambas esculturas fueron separadas del Pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago hacia 1520, cuando se realizó la reforma de la fachada principal de la basílica.

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La Audiencia de Madrid falla en contra del Concello de Santiago en el pleito con la familia Franco por las estatuas del maestro Mateo