Sus cruasanes tienen fama de ser los mejores de Compostela

«Es casi inevitable vivir en Santiago y no saber de ellos», dice Nelssy Soriano, la actual propìetaria de la pastelería Flor y Nata


Los cruasanes de la pastelería Flor y Nata tienen fama de ser los mejores de Santiago. Se la han ganado gracias al boca a boca, pero ¿dónde está el secreto? La actual propietaria, Nelssy Soriano, lo desvela. Esta venezolana de madre canaria y familia política gallega se puso al frente del negocio fundado en 1983 hace tres años y medio. «Los croissants se han hecho desde el día número uno como se hacían anteriormente, porque el pastelero que era el dueño de esto estuvo trabajando con nosotros hasta el año pasado», explica. Habla de Manolo Framil, quien «mantenía la receta original, que nos ha transferido y nosotros encantados», añade Nelssy, formada como cocinera. Hace 18 años, cuando llegó de Venezuela, ya oyó hablar de la fama de los cruasanes de Flor y Nata: «Es casi inevitable vivir en Santiago y no saber de ellos». Aún hoy siguen acercándose a primera hora de la mañana hasta el local de la avenida de Rosalía de Castro muchos jóvenes que salieron esa noche de fiesta, en busca de sus célebres cruasanes. «Es cierto que no salen tantos como antes, hoy se hacen sobre 700 unidades al día. El señor Manolo montó la pastelería con su mujer. Trabajaban y vendían muchísimos más de los que se despachan ahora. Entonces la oferta repostera en Compostela sus bollos marcaban la diferencia. También es cierto que antes había menos productores y alternativas para comprar este producto en la ciudad. ¿La receta? «Aunque suene típico, yo siempre digo que el amor es el ingrediente principal. En realidad, no es otra cosa que harina, agua, huevos, sal, azúcar y mantequilla. Es verdad que tienes que cuidar la masa y mimarla, y que la temperatura le influye. Todos los días se amasa, se estiran, cortan y enrollan. Se quedan fermentado por la noche y comenzamos a hornear a las tres de la mañana. El olor a croissant inunda toda la calle», señala Nelssy. Además, mantienen una estrecha relación con Framil, quien sigue comprobando que no baja la calidad, ahora como cliente. Es el más exigente y capacitado para hacer correcciones cuando el cruasán no le sabe como los suyos. Flor y Nata sirve sus bollos al hospital, a hosteleros y facultades de la ciudad. «De hecho, el primero que probé yo fue en un bar, al que iba porque me encantaban sus croissants, y luego me enteré que eran de aquí», dice la propietaria de la pastelería, que desde hace 10 años es también panadería. ¿Simple o relleno? «A la gente le encanta comerlo solo, o calentito y relleno de jamón y queso», destaca esta cocinera reconvertida en repostera.

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