A un peregrino que atizó con su palo a un vigilante de la Catedral le sale cara la agresión: pagará 6.710 euros

El caminante se empeñó en entrar en la basílica con su mochila y se revolvió contra el trabajador cuando fue expulsado


Santiago

A un peregrino que se empeñó en entrar en la Catedral de Santiago con su mochila al hombro desoyendo las indicaciones del vigilante de seguridad le ha salido cara su tozudez. El caminante llegó a agredir a uno de los trabajadores, al que atizó con el palo con el que se había ayudado durante la ruta, y ahora tendrá que indemnizarle con 5.002 euros, además de abonar una multa de 1.708. En total, 6.710 euros.

Los hechos ocurrieron el 2 de julio del 2015. Eran las 11.45 horas y el peregrino hizo caso omiso de la advertencia del vigilante y entró en la Catedral con su mochila negándose a dejarla en el exterior o en las consignas.

Ante el desafío del peregrino, el guardia privado pidió ayuda a un compañero y, entre los dos, cogiéndole cada uno por un brazo, le sacaron de la basílica pese a que el acusado se resistió en un principio. Ya fuera, agarró el palo que había dejado apoyado en un muro del templo y asestó un golpe al empleado de la Catedral que impactó en su brazo derecho. Le provocó lesiones en el hombro, la muñeca y el antebrazo que hicieron que el trabajador estuviese 74 días de baja.

Un año de retraso

El caso tardó un año de más en poder llegar a juicio porque un testigo no compareció en la fecha en la que fue señalado en un principio, por lo que en la primera sentencia al acusado se le aplicó la atenuante de dilaciones indebidas. Finalmente, el 3 de octubre del 2018, el Juzgado de lo Penal número 2 de Santiago condenó al peregrino por un delito de lesiones.

El peregrino presentó entonces recurso ante la sección compostelana de la Audiencia Provincial, que ha ratificado la condena rechazando los argumentos de la defensa, que puso sobre la mesa que no había grabaciones de las cámaras de seguridad de la Catedral porque se habían destruido, algo que el tribunal no considera relevante dado que el testimonio de los testigos fue concluyente y que el propio acusado admitió el forcejeo inicial que se produjo en el interior de la basílica.

También negó la defensa el palazo, algo que la Audiencia estima probado no ya solo porque el testimonio de la víctima, de su compañero y de otros testigos fue idéntico, sino porque el informe forense dejó claro que las lesiones del vigilante coincidían con las del golpe descrito.

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