El pleno aprueba la cuenta general del 2018 con unas finanzas saneadas pero escasa inversión

Marta Abal dice que el gobierno tendrá que «facer maxia» para cuadrar el presupuesto del próximo año


la voz

El pleno municipal aprobó esta mañana la cuenta general del 2018 con el apoyo expreso del gobierno (PSOE) y CA y la abstención de populares y nacionalistas. El documento evidencia una situación financiera saneada, pero con una inversión muy limitada, según la intervención de la concejala de Facenda, Marta Abal, quien se centró más en los problemas estructurales que el Ayuntamiento debe resolver para mejorar la gestión económica que en los detalles de un ejercicio cuya administración no correspondió al actual gobierno, sino al de Martiño Noriega (CA).

El exalcalde hizo especial incidencia en la salud financiera de la Administración local y en la remisión de la deuda bancaria, que CA dejó en 23 millones de euros (32 si se contabilizan los créditos para el Smartiago y otras iniciativas, pero que no tienen carga en intereses). Lejos de los 70 millones del 2011, dijo, retrotrayendo la situación al último ejercicio de gobierno de Bugallo antes de su vuelta a la alcaldía en junio pasado.

Noriega reclamó para su gobierno la paternidad de esa situación, al margen de lo que cada grupo considere sobre las circunstancias que la propiciaron. Porque, si bien el PSOE pasó de puntillas por ese cuestión, populares y nacionalistas coincidieron en que esa salud financiera está asentada en la incapacidad para gestionar inversiones. «Non é que se queira aforrar, senón que non somos capaces de executar investimentos», afirmó Goretti Sanmartín (BNG), porque, pese a que el nivel inversor creció y superó el 26 %, todavía sigue «sendo moi baixo», un dato este que no cuestiona ningún grupo. «Se dicimos que xestionamos cen millóns e ao final non o facemos e se non se cumpre o prazo de pago», el superávit que refleja esa cuenta «ao final non é un éxito, senón un fracaso». La inversión total por habitante en ese ejercicio fue de 99,22 euros, lo que supuso un esfuezo inversor del 0,09 por ciento, según se apuntó en la sesión.

Los populares admitieron que el resultado que arroja la cuenta general no es responsabilidad del actual gobierno, pero sí sus efectos: en concreto, la gestión del superávit de 18 millones de euros. Y ahí aprovechó para reprochar a Bugallo que desechase la posibilidad de llegar a un pacto fiscal con su formación y encaminar también su apoyo en otras cuestiones de ciudad. Ramón Quiroga no dejó pasar la ocasión de vincular la salud financiera municipal con «axustes realizados en anos anteriores», en alusión a la gestión del gobierno del PP, pero tampoco dejó de cuestionar al ejecutivo de Bugallo por obviar la posibilidad de ese pacto. «Razóns técnicas non foron» a la vista de la situación financiera, expuso.

«Hai que gobernar para saber o que se pode facer e nós non podemos permitirnos perder ingresos, senón obter novos», replicó Marta Abal, porque «os gastos correntes dos que tanto se queixan apenas dan para cubrir o gasto corrente desta cidade». Y ese gasto «crece, e vai crecer máis nos próximos anos pola adxudicación de contratos extintos». Por eso, pese al superávit y a la buena situación financiera, «imos ter que facer maxia para cadrar os números no orzamento que vén», añadió la responsable de Facenda.

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