Carlos Barruso: «Lo que me mantiene vivo es tocar»

Barruso, que actúa mañana en San Martiño Pinario, habla de la vida y de su enfermedad

s. l.
santiago / la voz

Cuando a Carlos Barruso le diagnosticaron un cáncer de páncreas terminal, el pasado 27 de diciembre, sus primeras palabras hacia el médico fueron: «Tengo que preparar un concierto». Con 57 años y una vida dedicada a la música, no se planteó hacer otra cosa que no fuese seguir tocando. «Gracias a la música, con esta enfermedad que tengo, que sé que me quedan días contados, y, entre comillas, estoy feliz», asegura el músico.

Esta pasión le viene de familia. Su padre es director de banda de música en Peñafiel (Valladolid), donde Barruso vivió hasta su mayoría de edad. Con 5 años ya empezó a tocar el piano, el clarinete y la bandurria. Tras recibir ofertas de varias orquestas, a los 18 decidió venir para Galicia. «Desde el primer momento me enamoré de Galicia y eso que vine un día lluvioso», relata el músico. «Tengo tanta positividad que hasta eso lo vi bonito». Durante 25 años trabajó en la Orquesta Canadá y desde el 2005, en el grupo Cinema. Barruso no comparte el estigma que tiene la verbena gallega. «Yo estoy súper agradecido, gracias a la verbena he podido vivir bien durante 40 años y me ha permitido tener mis escuelas, relacionarme con un montón de músicos y poder tocar jazz, rock and roll o funky».Además, asegura que los propios músicos «tienen la desverguenza de descalificar la orquesta de baile cuando están viviendo de ello, algo que no pueden hacer en el resto de España».

Para Barruso la música «te da todo». Por eso, cuando le diagnosticaron un cáncer terminal no dudó en que lo que quería hacer era seguir tocando. «Cuando te lo dicen lo más normal es decir “voy a disfrutar de la vida”, pero yo he llevado una vida muy buena. He tenido la suerte de llevar una vida maravillosa. He hecho mucho deporte, he viajado mucho por España y por el extranjero y, de todo lo que he hecho, lo que más me ha gustado ha sido tocar. Entonces, ahora, en vez de disfrutar yendo de viaje, como más disfruto es tocando».

Por eso el pasado 22 de marzo organizó en A Estrada, donde lleva viviendo casi 40 años, el concierto Fin de vida. «Fue muy emotivo», confiesa el músico. En diciembre los médicos le dieron una esperanza de vida de entre ocho y diez meses por eso, explica Barruso, «pensábamos, tanto el público como yo, que iba a ser el último». Sin embargo, la salud le ha permitido seguir ofreciendo conciertos. «Me encuentro bien, con ganas», asegura. «Creo que tocar es lo que me mantiene vivo».

Mañana, acompañado de su quintento, estará actuando a las 21.00 horas en San Martiño Pinario, que por primera vez acogerá un concierto de jazz. «En el concierto lo voy a dar todo. Es muy especial porque van a venir amigos», destaca. Además, será una «despedida momentánea», porque los médicos le recomendaron que pare por unas semanas, en las que tiene que someterse a varias pruebas. «Tengo que parar pero no significa que haya acabado, si la música me mantiene tengo que agarrarme a eso», explica.

Carlos Barruso quiere que su historia sirva para dar esperanza a aquellas personas que están en una situación complicada, que vean que se puede ser feliz a pesar de las dificultades. El saxofonista tiene claro cómo le gustaría que la gente lo recordase. Para él lo más importante es el legado de su escuela de música Acome en A Estrada. La fundó hace 12 años, después de intentar crear una escuela municipal «para que a la gente le salga más económico».

Fueron sus propios alumnos los que consiguieron que el Ayuntamiento estradense crease el Obradoiro de Música Moderna Carlos Barruso, que le dará continuidad a Acome. «Me enorgullece porque es un legado muy importante» confiesa. «Me siento muy querido».

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