Recuperar el tiempo perdido


Más que impulso, propulsión a chorro va a tener que coger Xosé Sánchez Bugallo para el lanzamiento de su nueva etapa al frente del Concello de Santiago, ocho años después. No será lo mismo que cuando Xerardo Estévez le cedió la alcaldía el 23 de diciembre de 1998, porque en aquella lejana ocasión el mandato, aunque con muchas dificultades por la minoría socialista, venía rodado y con nuevas elecciones a tiro de piedra. Ahora la situación será peor. También en minoría, se encontrará un Concello poco menos que a la deriva después de cuatro años en los que Martiño Noriega no supo cumplir su cometido de ponerlo a funcionar tras el negro trienio del PP. Por tanto, se ha acumulado el trabajo de dos mandatos en los que la capital ha perdido vigor en el concierto de las ciudades gallegas, y Bugallo tendrá sobre la mesa de la alcaldía (la grande, porque en la del escritorio no le van a caber ni apilados) no solo los muchos expedientes que Compostela Aberta convirtió en X por pura inacción, sino también otros ante los que el socialista se sentirá en un déjà vu interminable, porque no se han movido, o se han movido mal, desde que él salió de la alcaldía para dejar paso a Conde Roa. Engrasar la maquinaria municipal será básico para que el Concello funcione y dé mejor servicio a los ciudadanos; para que lo haga, además, al ritmo necesario para ponerse al día cuanto antes. Sería un buen comienzo.

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