Magisterio: comprometidos con el futuro

La USC quiere potenciar el período de prácticas, las menciones y la escuela rural. La apuesta clara es por el doble grado Infantil-Primaria


Redacción / La Voz

La de Magisterio es una de las carreras de más éxito en cuanto a demanda, un valor que no se refleja en la nota porque hay seis facultades que ofrecen la titulación, y suman algo más de mil plazas disponibles (de las que 32 son del doble grado con Educación Infantil). Con todo, en Galicia se necesita un notable para acceder a la titulación pública, y en Santiago se cree que este septiembre pasarán del 9 como nota de acceso para el grado de Primaria. El de Compostela es el centro de referencia por ser la universidad más antigua de Galicia, tener tres veces más demanda que oferta y porque su decana es la presidenta de sus homólogos españoles y capitanea una reforma integral de la formación de los maestros. Es probable que quienes empiecen la carrera este septiembre vean cómo cambia la profesión antes de que ellos terminen la facultad.

Carmen Fernández Morante, la responsable de la facultad santiaguesa, explica qué se puede encontrar uno si accede a la titulación en Compostela: «Buscamos alumnos comprometidos con una profesión apasionante. Nosotros nos estamos esforzando por mejorar la docencia y nos preocupa especialmente la parte del Prácticum». Este es un período de prácticas que en Magisterio resulta fundamental y que desde la facultad se valora mucho. Hay un programa piloto con los alumnos del máster: «Diseñamos los TFM en función de centros que tengan un enfoque similar, para que ese trabajo se nutra de las experiencias innovadoras y a su vez en los centros se conozca el planteamiento más académico del alumno del máster». Algo así quieren conseguir para el Prácticum de Magisterio. En paralelo, en Compostela quieren potenciar el compromiso de los futuros profesores con la escuela rural, donde se desarrollan muchas experiencias innovadoras y que da la verdadera medida de la equidad en la educación gallega; y la otra batalla es perfilar las menciones para que tengan verdadero valor (hoy son tres o a lo sumo cuatro asignaturas sin el peso de una especialidad). En Santiago, las hay sobre Atención a la Diversidad, Educación Musica, TIC e Inglés, en Primaria; mientras que en Infantil son de Educación Física, Audición y Lenguaje, Inglés y Dirección de Centros.

Por otra parte, hay una apuesta clara por el doble grado (Infantil-Primaria) que solo se limita por la falta de espacio. Estos estudios son de élite (la nota de acceso desde 11,85) y forma al alumnado en una visión global de la enseñanza desde los tres a los doce años.

«Nos falta formación en legislación, que después nos piden en la oposición»

Patricia Quintela (Santiago, 1995) es profesora de Música y tutora de 1.º de primaria en el CPI de Trazo, tras aprobar las oposiciones justo al terminar la carrera. Así que tiene muy frescos sus estudios y ya sabe cómo es la realidad de un aula.

-¿Hay mucha diferencia entre lo aprendido y un colegio real?

-La carrera tiene muchas cosas útiles, pero creo que insisten mucho en los contenidos y menos de lo que se debiera en la pedagogía. También nos falta formación sobre la legislación, porque en clase nos centramos en la Lomce pero hay muchas leyes por cumplir, muchas normas que después tenemos en la oposición. Otra cosa que me llamó la atención es que nos enseñan en un aula idílica y eso no es así. Por último, me ha resultado complicado preparar la programación de todo un curso, porque en clase solo preparabas una o dos unidades didácticas, y cambia mucho.

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