Carlos Debasa: «La mitad de los pisos de alquiler ordinario migraron al turístico»

Margarita Mosteiro Miguel
marga mosteiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

xoan a. soler

«Es un problema escandaloso en Santiago», afirma el presidente de la Asociación Galega de Inmobiliarias

04 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

Carlos Debasa, presidente de la Asociación Galega de Inmobiliarias (Agalin), tiene claro que la «unión es la clave para sacar adelante proyectos en beneficio de todos. En otras comunidades, las asociaciones vienen funcionando desde hace tiempo, y aquí casi estamos empezando». Desde hace más de un año mantuvieron reuniones con miembros del sector de las agencias inmobiliarias, pero es desde hace «poco más de seis meses que estamos constituidos oficialmente con asociación». La meta es «sentar las bases para trabajar por unos estándares de calidad y parámetros éticos que protejan tanto a los clientes como a nosotros. La asociación aporta seguridad jurídica y valor añadido».

Frente a las reticencias del sector de unirse en una asociación, Carlos Debasa considera que «es necesario desterrar esas ideas, porque trabajar juntos es bueno para todos, y siempre desde el respeto. No hay razones para no compartir metodología, y desde la unión será más fácil reclamar medidas a las Administraciones para poner en marcha planes que resuelvan el problema de la vivienda turística y de la especulación».

Entre los grandes problemas del sector de las agencias inmobiliarias están la carencia de oferta para atender la demanda real de viviendas para el alquiler en Santiago y la gran cantidad de vivienda vacía que hay en la ciudad: «Se calcula unas diez mil». Carlos Debasa cree que «estamos viviendo una situación escandalosa. La mitad de los inmuebles que hace un año estaban destinados al alquiler tradicional para familias, para personas a título individual e incluso a estudiantes se pasaron al alquiler turístico», apunta Carlos Debasa. El problema de la falta de oferta para alquiler ordinario no es exclusivo de Santiago, «afecta también a otras ciudades, pero en las localidades con un fuerte impacto del turismo, como Santiago, la situación es tremenda». Debasa pide un «plan, el que sea, pero un plan que haga atractivo el alquiler tradicional», y plantea casos como el de Valencia, «donde los turísticos solo puede estar en la entreplanta y en el primero; en Madrid, solo si el edificio tiene dos portales; en cada sitio hay uno. Aquí existe la ordenanza de zonas saturadas para hostelería, por qué no para pisos turísticos».