El Gobierno autoriza la licitación del orbital en el primer día de campaña

El Consejo de Ministros facultará hoy a Fomento para sacar a concurso la obra por 20,7 millones de euros


santiago / la voz

Sobre la bocina del final de la legislatura ha desatascado el Gobierno de Pedro Sánchez el enlace orbital, un proyecto capital para la mejora de los accesos de la zona norte de la ciudad y, en especial, de los polígonos empresariales de este ámbito, al conectar la autopista AP-9 con la autovía A-54 (Santiago-Lugo, inconclusa como mínimo hasta el año 2022), facilitando todos los movimientos de tráfico posibles . El Consejo de Ministros autorizará hoy al Ministerio de Fomento a licitar la obra del orbital, sobre la que pesaban negros nubarrones de incertidumbre desde el momento en que el frustrado proyecto de presupuestos del ejecutivo socialista no había incluido ni un euro para este año, mientras que el anterior de Mariano Rajoy había consignado cinco millones en las cuentas estatales del 2017 y otros ocho en las del 2018, sin que, con el proyecto aprobado, llegara a convocar el concurso.

Con un plazo temporal de construcción del enlace orbital estimado por el Ministerio de Fomento, con toda la prudencia, en unos 35 meses, esta obra podría concluir de forma acompasada con el último tramo de la A-54, entre Lavacolla y Arzúa. El contrato cuya licitación autorizará hoy el Consejo de Ministros tiene un importe de 20.766.760 euros, más IVA.

El nuevo enlace arrancará en el punto kilométrico 64,5 de la AP-9, es decir, 2.500 metros antes de alcanzar la salida de San Lázaro, y se resolverá mediante una glorieta elevada sobre el tronco de la autopista, con cuatro nuevos ramales. El orbital se conectará directamente, mediante dos carriles por sentido con mediana (sección de autovía) con el actual enlace de San Marcos de la A-54. Este tramo de nueva construcción tendrá ochocientos metros de longitud, aproximadamente. Además, en el punto kilométrico 66 de la AP-9 se ejecutará un nuevo carril de trenzado entre los vehículos que se incorporan en sentido Santiago-A Coruña al tronco de la autopista desde el enlace Santiago Norte (San Lázaro), con los vehículos que salen desde la propia AP-9 hacia el orbital.

El departamento ministerial que dirige José Luis Ábalos considera que el enlace orbital permitirá descongestionar tráficos del actual acceso Santiago Norte de la autopista en horas punta, ya que confluyen tanto los vehículos que se dirigen al centro de la capital como los generados por los parques industriales y comerciales del Tambre, Costa Vella y A Sionlla, de forma que los tráficos hacia estos polígonos se encaminarán preferentemente a través del nuevo enlace orbital.

Con esta obra se completará la conexión entre la autopista y la autovía A-54, ya que con el ensanchamiento del tramo urbano Santiago Norte-Santiago Sur se construyó el ramal que permite al tráfico en dirección norte enlazar con el vial de alta capacidad que comunica con el aeropuerto, pero no en sentido inverso.

Tras la ampliación del tramo urbano de la autopista y la reciente apertura de la conexión de la Cidade da Cultural en el punto kilométrico 70 de este vial, que supone un nuevo enlace de la AP-9 con el centro de la ciudad a través de los barrios de Sar y Fontiñas, el orbital es la gran obra pendiente en los accesos de Santiago. Los colectivos ciudadanos, en especial los empresariales, realizaron en los últimos años una insistente presión para que no cayera en el olvido, tras los reiterados retrasos acumulados desde que Fomento sometió el proyecto a información pública en el 2015.

El coste estimado es de 20,7 millones, tras los descensos continuos en los últimos cuatro años

El presupuesto del enlace orbital ha menguado considerablemente desde que el Ministerio de Fomento, entonces con el Gobierno de Mariano Rajoy, lanzara el proyecto en el 2015 con un coste estimado en 45,6 millones de euros, que dos años más tarde se quedaron en 31, según las anualidades consignadas en los presupuestos estatales, con una partida de cinco millones para iniciar las obras, si bien el contrato nunca llegó a ser licitado por la Administración del PP. La pérdida de ambición del proyecto se trasladó a las cuentas, luego frustradas en la tramitación parlamentaria, del Ejecutivo de Sánchez: calculaban una inversión de 25,1 millones. Además, demoraban el término de la obra, al relegar el grueso de la inversión al 2022, mientras que el último presupuesto de Rajoy apuntaba que estaría concluida en el 2021. Ahora, la licitación parte de 20,76 millones (más IVA) y casi tres años de obra.

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