El acusado del gran incendio de Ribeira del 2013 dice que confesó por la presión de la policía

Un agente forestal le sitúa en el lugar en el que se inició el fuego, que acabó calcinando 180 hectáreas de monte


Santiago

El de incendio forestal es quizás el delito más difícil de probar ante los tribunales. No suele haber pruebas de cargo ni testigos que presenciaran el momento en el que se prendieron las llamas. Ni tan siquiera es determinante que el sospechoso confiese, porque a ese arrebato de sinceridad le suele seguir una posterior rectificación, ya convenientemente asesorado y aleccionado por su abogado, para cambiar su versión, negar los hechos y declararse inocente. Este es el esquema exacto que se ha reproducido en el que es el primer gran juicio por un incendio forestal en Galicia, en el que la Fiscalía solicita nada menos que quince años de cárcel para un exvoluntario de Protección Civil, Jesús Emilio Fernández Villaverde, de 32 años de edad, al que se acusa de haber provocado el gran fuego que el 27 de agosto del 2013 arrasó 180 hectáreas de monte en Ribeira, obligó a cortar la autovía del Barbanza y estuvo a punto de forzar el desalojo del hospital comarcal.

Sabedor de que estaba en la lista de sospechosos, en mayo del 2014 Fernández Villaverde se confesó culpable de haber causado el incendio. En su declaración ante la Policía Autonómica, dijo que había discutido con su novia, que bebió varias cervezas y que como tenía ganas de orinar se apeó del coche en una vía de servicio de la autovía del Barbanza y tiró el cigarrillo que estaba fumando. Fue así como, explicó, accidentalmente provocó el pavoroso incendio.

Una vez sentado ante el tribunal que le juzga, la sección compostelana de la Audiencia Provincial, su versión ha sido otra. Ha explicado que confesó «por la presión que tenía encima» de la Policía Autonómica, a la que su letrado acusó de haber forzado y manipulado al procesado. Además, relató que es imposible que estuviese bajo el puente de la autovía en el que se le sitúa porque él no tiene carné de conducir ni conduce.

Su nueva versión ha resultado poco natural y dirigida por su defensa, al punto de que por dos veces el presidente del tribunal, el magistrado Ángel Pantín, ha tenido que llamarles la atención para que no contestaran por el acusado o para que, mediante cabeceos de afirmación o negación, le indicasen qué responder.

Los policías autonómicos que han declarado no solo han negado esa supuesta presión, sino que todos han coincidido en que Jesús Emilio Fernández Villaverde acudió por voluntad propia para hablar con ellos cuando se enteró de que estaban tomando declaraciones en el marco de la investigación del incendio. Así, aunque primero negó su implicación, acabó confesando, han explicado.

El testimonio más comprometedor para el acusado ha sido el de un agente forestal que ha declarado que se cruzó con él junto a la autovía, pero que él iba vestido con la ropa de trabajo que usa Protección Civil para extinguir incendios y que llegó incluso a colocarse los guantes y el casco, por lo que, aunque le resultó muy sospechoso, pensó que formaba parte del dispositivo de emergencia. «Desconfiei porque cando nos cruzamos non me saudou e baixou a mirada», relató.

La vista oral continuará con la declaración de otros dos voluntarios de Protección Civil de Ribeira (uno de ellos está en prisión) Fernández Villaverde que pague a la Xunta los 85.203,42 euros de los costes de extinción y que indemnice a los propietarios de los terrenos afectados con 79.062,01 euros.

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El acusado del gran incendio de Ribeira del 2013 dice que confesó por la presión de la policía