Madera tropical en la Catedral

Para la restauración de los ventanales de la tribuna se empleó iroko y secciones de vidrio mayores para dar más luminosidad


Santiago / LA Voz

Uno de los mantras que preside las obras de restauración que se están llevando a cabo en la Catedral es el de recuperar los materiales tradicionales, en la medida en la que sea posible, y recurrir a maestros artesanos gallegos, con el objetivo de mantener la esencia del monumento en torno al cual se construyó toda una ciudad y el fenómeno jacobeo. Sin embargo, entre las últimas rehabilitaciones se ha colado la madera tropical, de iroko. Y no lo ha hecho en un elemento cualquiera que pase desapercibido, sino en el mismísimo ventanal de la tribuna que mira a la célebre plaza del Obradoiro, el perfil más fotografiado de la basílica, el cual permite iluminar la antigua fachada románica.

Uno de los motivos que está tras la elección del iroko es su perdurabilidad. Se caracteriza por ser una madera dura y resistente frente a la acción de los hongos, uno de los grandes males que han amenazado el conjunto escultórico y arquitectónico de la Catedral, así como frente a las termitas.

En cualquier caso, el iroko no fue el que generó una corriente crítica la pasada primavera, cuando se retiraron los andamios que cubrían la mitad de la fachada oeste, recién restaurada. Aunque el cambio de la antigua carpintería de bronce -instalada a mediados de los años 80- por una de madera chocó a algunos, lo cierto es que la mayor polémica se centró en el tamaño de los cristales, ahora notablemente más grandes que los anteriores.

Sin referencias a las originales

Frente a las voces críticas, la Fundación Catedral publicaba un artículo en la página web de la basílica el mes pasado, en el que los técnicos encargados de la rehabilitación de los ventanales explican los motivos que hay tras las elecciones tomadas en esta intervención.

Indican que la vieja cristalera «se encontraba parcialmente descolgada por el empuje del viento, con riesgo de desprendimiento». Sobre los materiales originales, explican que «las desiguales facturas y disposiciones de las cajas revelan que a lo largo del tiempo hubo varias reposiciones de los ventanales», castigados por los temporales y la exposición solar, pero «no se dispone de datos de cómo pudieron haber sido los cierres originales», si vidrieras emplomadas o con carpintería de madera.

De hecho, las fotografías más antiguas muestran una de madera, con «diferentes patrones de diseño y subdivisión, indicando que se iban sustituyendo o reforzando» a medida que se iban deteriorando. En cualquier caso, subrayan, lo que sí se ha podido constatar con maderas de muy pequeña sección es que «contribuía a su rápida ruina. Esa reducida dimensión no solo revelaba una deficiente tecnología de la madera y el vidrio, sino que también restaba luminosidad».

Acorde al casco histórico

En este sentido, los técnicos subrayan que «es evidente la intención primigenia de ofrecer un gran transparente en el centro de la fachada barroca, siguiendo la estela del medieval destruido, para iluminar con plenitud un interior que había quedado oscurecido con construcciones adosadas a las naves». Y, sobre la anchura media de los entrepaños, «es la habitual en las ventanas del casco histórico de la ciudad», inciden, acorde al entorno.

Por otra parte, los nuevos ventanales son laminados de tipo «extra-claro, con un bajo índice de reflexión» para ofrecer una mayor transparencia hacia el interior y mejorar la visión hacia la tribuna y la fachada de poniente, al tiempo que dan «una presencia más tranquila y neutra» al exterior. Además, las cristaleras instaladas incorporan pequeñas aberturas protegidas para «una necesaria ventilación permanente», concluyen los técnicos.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Santiago

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
9 votos
Comentarios

Madera tropical en la Catedral