Medio siglo de historia del rural, condensado en un viaje fotográfico

Patricia Calveiro Iglesias
P. Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

PACO RODRÍGUEZ

El recinto ferial de Amio exhibe imágenes de un pasado reciente para ponerlo en valor en una muestra que recorrerá Compostela

21 dic 2018 . Actualizado a las 00:12 h.

Una parte fundamental del pasado reciente en Santiago y el resto de la provincia ha sido retratada en blanco y negro. Las mujeres que llevaban sus grandes cestos y sacos con productos del campo al mercado, que Rafael Canellas inmortalizó en 1955 en la Plaza de Abastos compostelana. Aquella entrega de títulos de la concentración parcelaria inmortalizada por Foto Blanco en un Obradoiro abarrotado, donde tuvo lugar uno de esos actos adornados con toda la parafernalia típica del franquismo en su segunda etapa, tratando de dar una imagen aperturista.

O la revolución que también supuso, a pequeña escala, la apertura de teleclubes en el rural, pues se convirtieron en epicentro cultural y de encuentro vecinal, como el de Luou, donde se inició la actividad cuando Fraga aún ejercía como ministro y donde se gestó la revista Noso Tempo. Ese espacio comunitario que algunos vecinos de Teo aún recuerdan vívido, se preserva en blanco y negro en una fotografía de Cine Saria que desde ayer se exhibe, junto a las anteriores, en el recinto ferial de Amio. Forman parte de una exposición llamada Anacos do rural de Compostela e A Coruña, que incluye también imágenes a color. Entre ellas, una docena firmadas por Jaume Lloveras como parte de un trabajo de documentación de una forma de vida tradicional que en los setenta parecía ya estar en peligro de extinción.

En la serie de Lloveras aparece el propio mercado de ganado, ya trasladado desde Santa Susana al nuevo recinto Amio, un cambio de ubicación histórico que no estuvo exento de polémica, aunque hoy es una de las ferias de referencia a nivel nacional. También los retratos de un agricultor de Ordes en 1980, utilizando un arado romano tirado por dos bueyes de larga cornamenta, y de otro negreirés, sementando maíz y judías. Incluso una estampa de un grupo de vecinos de A Barcala reparando un camino. Estampas, todas ellas, de un legado construido a base de trabajo intensivo, que se trata de poner en valor a través de esta exposición, la cual irá itinerando por los centros socioculturales del rural de Santiago.