Los denunciantes del ganadero santiagués: «O estado das vacas roza o maltrato»

La asociación vecinal de A Enfesta dice que la finca de la discordia se usa «como establo»

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Así es la finca de la discordia en A Enfesta Denuncian que un ganadero la usa como establo y que la situación de las vacas «roza o maltrato»

Santiago / la voz

«É indignante». Con esas dos palabras resume la situación el matrimonio que vive pegado a la finca de la discordia de Reboredo, en la parroquia compostelana de A Enfesta. Desde el 2014 han presentado ante el Concello de Santiago más de 40 denuncias contra Jorge Piñeiro, el ganadero que primero fue multado por el Ayuntamiento a causa de los excrementos que sus vacas dejaban de camino al prado y luego por utilizar uno de sus prados para la estabulación. «Non denunciamos por capricho», sostiene él, pues han documentado sus acusaciones con cientos de fotos, entre ellas una serie que muestra 60 días seguidos (en los meses de agosto y septiembre de este año) cómo las vacas entran a ese terreno para pasar la noche. Es decir, continúa, «está a incumprir» el máximo de días en que puede llevar a los animales a dicha propiedad fijado por Raxoi: cuatro seguidos y siete al mes como mucho. Y lo que es más grave, añade, «o estado no que ten as vacas roza o maltrato».

El matrimonio asegura que, al carecer este en su explotación de fosa de purín, usa dicha finca para que las vacas defequen en ella. Al estar a solo unos metros de su domicilio, «non podemos nin abrir as ventás, a roupa temos que secala no faiado e está a casa rodeada de moscas». Explican que llevan más de dos décadas afincados en el lugar y el terreno lindante «antes se utilizaba para forraxe, para millo, herba... como calquera. O problema vén do 2014, cando empezou a usalo para deixar o gando».

«Dormen alí os días: chova, arroie, neve ou xee», inciden. Aseguran que tienen para beber «unha bañeira oxidada» y que el prado está lleno de maquinaria «e porquería» que debía retirar por requerimiento del Concello, pero «no lo ha hecho». Como hijos de labradores, dicen sentir pena por las reses, al tiempo que todo el proceso legal les está generando también un gasto notable.

Problemas viarios

«Leva as vacas cando xa escureceu, sen luz nin distintivo ningún». «Y ya hubo algún accidente de tráfico por esto», apunta Cruz Vázquez, la presidenta de la asociación vecinal Ponte Sionlla de A Enfesta. El colectivo ha trasladado también al Concello en muchas ocasiones sus quejas contra el ganadero, tras tratar previamente de solucionar el problema por la vía del diálogo con él sin éxito, indica. Lo acusan, igualmente, de utilizar la parcela en liza «como establo, para la estabulación» e incumplir las restricciones a su uso fijadas cautelarmente por el Concello.

Vázquez dice que Piñeiro «se viste de víctima pero es un infractor» y señala que las defecaciones de sus reses en la vía pública que da acceso a esa misma finca siguen siendo un problema: «Es una vía de circulación importante, porque conduce al aeropuerto como alternativa y a otras carreteras principales... Incluso recibimos quejas de ciclistas y corredores».

El despacho que representa a Piñeiro puntualiza que la Policía Local acudió periódicamente al lugar y «no pudo acreditar que las vacas van a diario a la finca, como dicen los denunciantes. Y, aunque fuera así, no hay una ley que impida llevar las vacas al prado cuándo y las veces que uno quiera. Eso no implica estabulación, para que la haya tiene que existir una construcción. De hecho, hay vacas y caballos mostrencos que pasan toda su vida a la intemperie y no hay problema ni son maltratados».

El BNG estudia llevar de nuevo el caso de Piñeiro al Parlamento

La portavoz municipal del BNG, Goretti Sanmartín, ha salido en defensa del ganadero santiagués. Su partido fue el que elevó una petición hace cuatro años al Parlamento para indultar a Jorge Piñeiro del pago de las primeras multas impuestas desde el Concello (entonces gobernaba el PP) por las deposiciones de sus vacas.

El grupo nacionalista está dispuesto a liderar esta causa y exige al Concello que medie. «Todo o tema parte dun desprezo enorme polo rural. Ás veces hai que perder un pouquiño de tempo para impoñer o sentido común. Dende o BNG solidarizámonos con Jorge Piñeiro no seu día e estamos dispostos a levar o seu caso de novo a debate no Concello e mesmo no Parlamento, se tras estudar os requirimentos que lle chegaron así o consideramos», indica Sanmartín, quien considera absurdo que se obligue a un ganadero «a sacar uns días si e outros non ás vacas».

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