La USC negocia con universidades inglesas para sortear el «brexit»

El proceso dificultará y encarecerá los intercambios que permitieron a 247 británicos estudiar en Santiago desde el 2011


santiago / la voz

La Universidade de Santiago recibió este curso a catorce estudiantes del Reino Unido. No son muchos, teniendo en cuenta que la cifra total es de 792 en el primer semestre. Pero desde el 2011, 247 alumnos británicos han podido estudiar en la USC bajo el paraguas de los programas europeos y por un precio asequible teniendo en cuenta esas ayudas.

Ya no será así a partir del 1 de enero del 2021, fecha en la que entrará en vigor, a todos los efectos, la salida del Reino Unido de la Unión Europea aprobada en el brexit. Significa quedar fuera de los convenios de movilidad y perder las ayudas, por lo que el número de estudiantes, investigadores, doctores y profesores que entrarán y saldrán del Reino Unido bajará considerablemente, ya que no todos podrán permitirse hacerle frente a los gastos, a no ser que el Gobierno británico lo subvencione con fondos propios. Un estudio de la Universidad de Oxford calcula que 56.000 estudiantes extranjeros, de una media de 132.000 que todos los años van a los países de Gran Bretaña, dejarán de hacerlo en los próximos años.

Enrique López Veloso, jefe del servicio de Relaciones Exteriores de la USC, cree que, al menos en lo que respecta a la educación, «han hecho un muy mal negocio». Porque en la actualidad, el Reino Unido recibe en torno a los mil millones de euros de los fondos europeos para los programas de movilidad; es decir, un 20 % del total. «Ese dinero se repartirá entre las demás universidades europeas, por lo que quienes pierden, son ellos».

El alcance del efecto se calcula mejor teniendo en cuenta lo que paga cada estudiante. «Un europeo en el Reino Unido paga en torno a las 9.200 libras al año; si dejan de percibir las ayudas de la Unión Europea, pasará a pagar casi el doble, entre 18.000 y 20.000 libras. Y ya no digamos si estudian una carrera como Medicina, entonces el coste es superior. Eso es disuasorio y muchos dejarán de ir». El beneficio lo sacarán otros países del entorno. «Irlanda, por ejemplo, que ya está aumentando un 17 %». El perjuicio económico será muy alto, porque el Reino Unido ingresa solo en matrículas unos 300 millones de libras al año.

Las universidades británicas son conscientes de ese problema y ya están negociando de forma bilateral con otras universidades europeas la firma de convenios que permitan mantener los programas de movilidad, aunque no será por el mismo coste. La Universidade de Santiago es una de esas interlocutoras, porque le interesa mantener intercambios con las más prestigiosas instituciones académicas del archipiélago. «Pero nosotros tendremos financiación y ellos no -apunta Enrique López-. Se les acerca una temporada de vacas flacas».

Para Santiago, el Reino Unido será como China, Japón, Corea, Australia, Estados Unidos o Canadá, países con los que se firmaron convenios para el intercambio de estudiantes.

«Yo voté por permanecer en la UE»

 

J. L.

Estudia un máster en Farmacia. Lleva en Santiago desde septiembre y volverá a su país en Navidad. «Quería experimentar con una nueva cultura, ya había estado en España varias veces, aunque no en Galicia. Me llamó la atención por el hecho de tener una lengua y una historia propias. Además, quería aprender español y la ciudad me llamó la atención».

Rhys George sabe que las ventajas que él tuvo para viajar a España y estudiar en la USC no las van a tener los que vengan detrás, porque el brexit supone perder las facilidades que hasta ahora les brindaba la UE para estudiar en el extranjero. Y le apena. Sobre todo, porque él está en contra del proceso de ruptura aprobado en su país. «En el referendo, yo voté por permanecer en la Unión Europea. No quiero que ocurra, creo que va a ser perjudicial para mí, para los jóvenes y para el país. Pero ahora mismo ya tengo bastante asumido que el brexit se va a llevar a cabo».

Como joven bien preparado, es consciente de los perjuicios que la salida de Europa van a provocar no solo para los estudiantes, sino para la población en general. «Creo que se complicará mucho todo, para conseguir el dinero, para obtener becas, para estudiar en el extranjero o para viajar por Europa. También en lo referente al papeleo y para conseguir la documentación necesaria para viajar. Se hará todo más costoso y supondrá más tiempo». Por todo ello, se reconoce pesimista. «Todo esto hará que muchos estudiantes no se atrevan a dar el paso y se queden sin vivir una buena experiencia. Creo que es bastante desafortunado».

Está a punto de regresar a su país y se lo encontrará dividido y con la clase política enfrentada por una polémica votación que se decantó por el 1,9 % de los votos.

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