La incidencia del radón es elevada en casi una cuarta parte de la provincia

Las mediciones ayudan a conocer el impacto de un gas asociado al cáncer de pulmón


santiago / la voz

Hace ya un cuarto de siglo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió sobre los riesgos para la población de las emisiones de gas radón, asociadas al cáncer de pulmón en una medida similar al riesgo que corre una persona que fume cada día media cajetilla de tabaco. El radón es un gas que se desprende del uranio presente en el suelo y en las rocas y que puede llegar al medio ambiente a través de las fisuras y rendijas que halle en la corteza terrestre o en las grietas de las edificaciones. Por eso su presencia en el aire es más habitual en los suelos graníticos, por su porosidad. Y pese a ser Galicia la zona más afectada de España por la omnipresencia del granito en su subsuelo y en sus casas, no se están tomando medidas.

La provincia de A Coruña no es la más afectada, pero en una cuarta parte de su suelo hay concentraciones altas de gas radón, con diferencias notables entre la comarca del Eume, donde no hay constancia de un impacto importante, o la de Sar y la de Muros, donde los estudios realizados aconsejan tomar medidas.

Contra esa inacción lucha el Laboratorio de Radón de Galicia, que desde hace años realiza mediciones sobre la presencia del radón en los suelos gallegos con la intención de que se tomen medidas preventivas y evitar así los riesgos para la salud de sus habitantes, dado que está comprobado que entre un 3?% y un 14 % de los cánceres de pulmón se deben a la exposición al radón, que es la primera causa entre enfermos no fumadores y la segunda entre los fumadores, tal y como estudió la doctora Raquel Barbosa en su tesis doctoral. Y aunque de momento no está comprobado, hay indicios de que pudiese estar relacionado con otras dolencias, como el cáncer de estómago.

Erradicar el radón del subsuelo no es posible ni necesario. De lo que se trata es de evitar su contacto con las personas, ya que al filtrarse por las rendijas, el gas -invisible, inodoro e insípido- desprende unas partículas radiactivas que al inhalarlas se adhieren al tejido pulmonar. No hay riesgo al aire libre, el problema es cuando se concentra en un habitáculo cerrado en el que se permanece muchas horas: la casa, el centro de trabajo, la escuela o el hospital. De ahí que sea importante realizar mediciones para saber si las concentraciones alcanzan un nivel de riesgo. Hay ya una normativa europea que sitúa el límite en los 300 bequereles por metro cúbico, aunque las autoridades sanitarias aconsejan no superar los 200.

Mapa de incidencia

El Laboratorio de Radón de Galicia, que depende del Área de Medicina Preventiva e Saúde Pública de la USC, presentó en el 2016 el mapa de incidencia del radón en Galicia, junto con las conclusiones a las que llegaron tras realizar 3.400 mediciones. Constataron que dos de cada tres concellos gallegos sufrían una elevada exposición al radón, con una mayor presencia en las provincias de Ourense y Pontevedra. El mapa se actualiza constantemente según se van obteniendo nuevos resultados, y en la actualidad, el 21,2 % del territorio de A Coruña supera los 200 bequereles por metro cúbico. La media gallega está en 25.

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