Los promotores auguran otro frenazo por la falta de suelo para viviendas libres

El sector dice que la demanda de pisos nuevos se mantiene, pero alerta de que en dos años no habrá terrenos preparados


santiago / la voz

El sector inmobiliario de Santiago, el que queda en pie tras una década de crisis sin precedentes, se enfrenta a un nuevo panorama de incertidumbre tras devolver tímidamente al paisaje urbano las grúas de construcción. Casi a cuentagotas, y agotando los suelos que quedaban del PXOM de 1989, han ido reactivándose con obras puntuales en los barrios de Santa Marta, Cornes y Conxo. Promotores locales como Santiago Sur y Arial tienen muy definidas sus apuestas y están en plena construcción de varios edificios que están encontrando salida comercial. A estos se han sumado empresas como Abeconsa (A Coruña), Viqueira (Vigo) o gigantes como Metrovacesa (Madrid) e Inmocaixa (Barcelona), atraídos por una demanda embalsada durante los peores años y que ahora va aflorando.

Sin llegar a la locura previa a la crisis, estos operadores están colocando viviendas libres de forma razonable -unas doscientas a diferentes ritmos- lo que les invita a seguir apostando por nuevas promociones, pero ahí es donde se están encontrando dificultades. La avenida de Ferrol, la avenida de Barcelona y Santa Marta están prácticamente agotados y la oferta será anecdótica en dos años. ¿Y después? Según el sector, en el sur de Santiago quedaría suelo para levantar unas 270 viviendas, pero buena parte de ellas estarían en Romero Donallo, la operación urbanística de nunca empezar a la que se fiaría el crecimiento.

En esta franja yerma desde los años 70 tienen intereses dos empresas, Ibercelta -que pretende activar una pequeña promoción en los próximos meses- y Santiago Sur, con «pocas viviendas» en este ámbito, de ahí que haya optado por avanzar en Santa Marta. La firma liderada por Emilio Penas admite que «suelo hay», pero está en el norte de la ciudad: «El arte es acertar con el lugar, el momento y los precios», admiten, un punto este último que se ha complicado tras dispararse los gastos de urbanización y construcción.

Juan Álvarez, de Arial, cree que a esas subidas se suma la falta de suelo finalista -urbanizado y listo para desarrollar- que provocará una «fuerte presión sobre los precios en los próximos tres años» que, augura, también se transmitirá «a la vivienda usada y a los alquileres» en toda la ciudad.

Tramitación muy lenta

José Viqueira, de Grupo Viqueira, confirmó esa alta demanda con una pequeña promoción de 30 viviendas en Cornes, en la rúa Manuel Beiras. «Nos han llamado hasta tres veces las mismas personas para preguntar cuándo vamos a comercializar», indica como ejemplo de un movimiento que califica de «consistente» a la espera de precios. El promotor vigués aprecia también esa falta de suelo urbano consolidado, y atisba problemas adicionales: «La tramitación de licencias directas ya es lenta, no quiero ni pensar si de lo que se trata es de urbanizar nuevos suelos». A su juicio, afrontar estos retos dependiendo de los bancos es muy complejo, porque hay un riesgo serio de demora imposible de asumir para ninguna de las partes.

Una de las soluciones es avanzar a pasos cortos, como está haciendo la coruñesa Abeconsa, que también sacó con éxito en Cornes 22 viviendas y que va trabajando «a pequeña escala» en las ciudades gallegas en las que encuentra oportunidades, como explica su director general, José Luis Molina.

La distorsión provocada por la crisis es tal que el PXOM aprobado en el 2008, que prevé la construcción de 7.700 viviendas en el norte de la ciudad, un 80 % de protección, sigue casi inédito.

«O lóxico é completar o que hai»

el edil de Compostela Aberta, responsable del urbanismo, cree que la «cautela» es buena consejera para todos los actores implicados en Santiago. A juicio de Jorge Duarte, «o lóxico é completar o que hai» antes de lanzarse a urbanizar nuevos solares -apunta hacia Santa Marta y el Clínico- para evitar situaciones como las que todavía se aprecian en O Castiñeiriño, con suelos parados durante años. Entiende el concejal que el desarrollo de Romero Donallo «é moi necesario» por la oferta y por lo que significa urbanísticamente, y que por lo que al Concello se refiere, su idea es poner de nuevo en el mercado la parcela que Raxoi tiene en esa calle. Duarte cree que la colaboración de la Xunta es clave para desarrollar vivienda de protección y combatir así el repunte de los precios de alquiler, que empieza a notarse en la ciudad. «É un bo momento para facelo», sostiene. También admite que la Administración local puede «mellorar» los tiempos de respuesta para las licencias de obra nueva.

Barrera imposible

La barrera de Romero Donallo existe desde los años 70. Su finalización, que depende mayormente de la iniciativa privada y en una pequeña parte de una parcela del Concello, es fundamental para completar la trama urbanística en una atractiva zona de Santiago. Resolver esta pieza pondrá en valor Conxo, Cornes y Santa Marta y abrirá expectativas en nuevos suelos.

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