El bum de los pisos turísticos engulle la oferta de viviendas para estudiantes

Inmobiliarias locales agotaron este año su bolsa de apartamentos para universitarios al comienzo del verano


SANTIAGO / LA VOZ

Solo la Universidade de Santiago cuenta con unos 24.000 estudiantes. Aunque entre ellos hay un pequeño porcentaje de compostelanos y alumnos que residen en el área de Santiago que no necesitan buscar un piso de alquiler durante el curso, la gran mayoría sí. Y no ha sido tarea fácil para los menos previsores este año. El motivo, explican en las inmobiliarias consultadas, es que hay demasiada demanda y la cartera de viviendas en alquiler para este tipo de inquilinos se ha visto mermada en la gran mayoría de ellas (aunque hay excepciones). «Uno de los motivos principales es que muchos apartamentos de estudiantes se han convertido en pisos turísticos», confirman los profesionales del sector.

Entre ellos está el propietario de Archy, inmobiliaria asentada en pleno Ensanche compostelano, epicentro de la vida universitaria de un tiempo a esta parte. Indica que ha habido un cambio notable: «Normalmente la campaña de búsqueda de pisos entre los estudiantes iba desde mayo hasta finales de agosto. Sin embargo, este año a día 5 de julio ya no quedaba ni uno solo disponible de los 200 que teníamos en cartera».

Siendo que la cifra de estudiantes, que llegó a rozar los 50.000 en la época dorada, ha caído sustancialmente, ¿dónde se produce el desajuste?. «Hay mucha demanda porque un piso supone menores costes frente al precio medio de las residencias. Por otra parte, muchos dejaron de estar en el mercado y se convirtieron en alquileres vacacionales. De los que quedan, la mayoría se renuevan de un año para otro: de cinco pueden quedar libres dos. Y, además de estudiantes, también hay mucha demanda por parte de sudamericanos que trabajan en Santiago, principalmente en el servicio doméstico», apuntan desde la inmobiliaria de la calle República Arxentina.

Suben los precios

La escasez de casas para estudiantes a raíz del bum de las viviendas de uso turístico en la ciudad no solo la advierten las inmobiliarias del Ensanche, también las del norte de la ciudad. «El año pasado ya se empezó a notar la falta de pisos», indican, y una de las primeras consecuencias de la poca oferta y alta demanda ha sido la subida de precios. El aumento, de acuerdo a los profesionales consultados, ha sido de entre el 5 % y el 10 % en nuevos alquileres, mientras que lo habitual para los que renovaron contrato es que se mantuviese. Por el momento, al ser viviendas compartidas, el alza no está causando estragos a fin de mes en los bolsillos de los estudiantes, aunque todo indica que si sigue decreciendo el número de pisos habrá nuevas subidas.

Mientras tanto, el fenómeno de las viviendas de uso turístico sigue creciendo en Santiago. A tenor de los datos del Registro de Empresas y Actividades Turísticas (REAT), a 1 de octubre eran ya más de 400, que rondan las 2.000 plazas reguladas. Solo en los dos últimos meses, se inscribieron una media de seis nuevas viviendas cada semana.

420

Pisos vacacionales

Se registraron desde agosto una media de 6 por semana

1.959

Plazas oficiales

En dos meses se sumaron 300 plazas nuevas para turistas

85 %

Ocupación

La primera quincena de septiembre hubo lleno según Aviturga

«Hoy el acceso a una vivienda es caro y el dueño quiere cuidarla para revalorizarla»

Santiago Porto se ocupa de gestionar dos viviendas de uso turístico en Compostela, aunque su esposa es la propietaria. Hasta hace poco formaban parte de la bolsa de alquiler residencial. Miembro de la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga), explica que en su día tuvo estudiantes, pero «los tiempos cambian y hay que adaptarse». Reconoce que la rentabilidad es una de las razones que le llevó a dar el salto en el modelo de alquiler, pero no la única, subraya.

«Antes el alquiler a estudiantes era para todo el año, muchos acababan su carrera en el mismo piso. Sin embargo, últimamente, ya solo los ocupaban durante el curso y se quedaban tres meses vacíos, lo que obligaba a volver a anunciarlo cada año, nuevos contratos, fianzas... Por otra parte, bajaron los precios y el número de universitarios, que nunca se caracterizaron por ser especialmente delicados con los inmuebles, y hay que tener en cuenta la conflictividad del inquilino... Ahí están las decenas de pisos desalojados en el inicio del curso, mientras que el cliente de la vivienda vacacionales no tiene un perfil conflictivo», repara Porto. A pesar de que el turístico requiere estar más pendiente y nadie asegura la ocupación, considera que compensa.

«Hoy el acceso a una vivienda es caro y el dueño quiere cuidarla para revalorizarla. Si uno invierte en modernizar un piso, normal que mire luego a quién se lo alquila. En cualquier caso, el propietario no tiene una obligación social si no hay suficientes pisos de estudiantes y está en su derecho de buscar una mayor rentabilidad dentro de la legalidad», concluye.

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