Doscientos inventos patentados en un lustro sacan punta a la creatividad local

Entre particulares y USC registraron más del 70 % de las patentes y modelos de utilidad

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Santiago / la voz

Hasta que a un ingeniero aeronáutico zaragozano no se le ocurrió que un palo y un cubo podían evitar la penitencia de fregar los suelos de rodillas nadie se había planteado otra forma de hacer una tarea tan cotidiana como esta. Algunas de las mejores ideas consisten en soluciones simples y otras requieren de avanzados conocimientos técnicos. Ambos casos prodigan entre los más de doscientos inventos con sello local que en el último lustro se han registrado en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), en los que se pone de manifiesto que la creatividad abunda en Santiago y los concellos del entorno.

El principal manantial de inventiva se encuentra en la Universidade de Santiago, pues dirigió o participó en 87 de los 200 proyectos (el 43 %) trasladados a la OEPM, donde se tramitan patentes -que reconocen una idea original e impiden a otros su fabricación y venta durante 20 años- y modelos de utilidad -son para inventos de «menor rango» y los protegen 10 años-. En el segundo puesto del ránking, tras la USC, están las personas a título individual. De sus cabezas salieron otros 60 ingenios (cerca de una tercera parte del total registrado entre el 2013 y el 2017). De empresas de la zona surgieron otro medio centenar y detrás de la decena restante están fundaciones, centros de investigación y otro tipo de entidades.

En el grupo de los inventores a título particular está Jorge Arufe Espiña, un compostelano de 52 años que en el 2016 presentó su solicitud para patentar un artilugio que mejora la aerodinámica y permite acortar tiempos en competición a los ciclistas. Aunque su trabajo no tiene nada que ver con este campo, explica que hizo triatlón durante diez años y conoce bien como responde la bicicleta en carretera y montaña. «Competí en las distintas modalidades y siempre hay la necesidad de ir un poquito más rápido. De ahí surgió la idea de los ‘aeropuños’, con los que ganas dos o tres kilómetros por hora en velocidad», explica.

Se trata de una doble empuñadura que se ajusta a la altura de la horquilla. «Cuando iba en bicicleta de montaña, desplazándome en tramos de carretera, sentía la necesidad de recogerme para ofrecer menos resistencia al viento. Muchas veces apoyaba mis manos sobre la horquilla para cerrar más el cuerpo sobre la bici y de ahí la idea de hacer unos pequeños apoyos que me permitiesen ir en esa posición más tiempo, más descansado, a la vez que me ayudaban a tener un mayor control de la dirección, más firme. Buscaba un acople, además, que fuese fácil de poner y quitar», cuenta el inventor.

Del papel a la realidad

La idea es lo primero, explica Arufe, pero para llevarla a término hay mucho trabajo por delante, pasando por escoger los materiales indicados, fabricar un prototipo y presentar la documentación a la OEPM. Todo ello supone un primer desembolso previo a las tasas anuales que se pagan por patente o modelo de utilidad. Arufe, por ejemplo, recurrió al apoyo de una asesoría para resolver el trámite del papeleo necesario.

«Lo complicado es que acepten a trámite la patente, porque hay que cumplir una serie de requisitos. Debe ser algo novedoso y que sea susceptible de fabricar y comercializar», indica el santiagués. Desde la OEPM se comprueba, por otra parte, que no existan modelos anteriores u otros similares antes de concederla.

Una vez superado este trámite, para los inventores no siempre es tarea fácil que su idea pase del boceto a la realidad. En ciertos casos, introducir el invento en el mercado les supone más de un quebradero de cabeza, especialmente cuando no pertenecen al sector y carecen de los contactos necesarios para su fabricación, pues, dependiendo del artilugio, hacer una primera tirada de unas cuantas unidades para ver qué respuesta tiene puede resultar casi una misión imposible.

Una tercera parte de los proyectos de la provincia se impulsaron en el área de Santiago

 

 

La actividad inventiva en el área de Santiago destaca sobre el resto de la provincia. De hecho, una tercera parte de los proyectos que se inscribieron en el ámbito de A Coruña fueron impulsados desde alguno de los concellos de la zona, cuando se da la circunstancia de que solo la ciudad herculina suma casi tantos habitantes como los 25 municipios juntos del entorno compostelano.

No obstante, el número de patentes y modelos de uso solicitados ha caído considerablemente en los últimos años, pasando de más de medio centenar hace un lustro a docena y media en el último año. La tendencia que se observa en la comarca compostelana sigue la pauta provincial, aunque de forma menos acusada. Si a nivel local decreció la cifra de proyectos en el 69 %, en la provincia la caída fue tres puntos superior, del 72 %.

Con todo, en el área de Santiago hay un buen número de inventores habituales a título individual y empresarial, que registran más de un proyecto al año. Entre las sociedades de la zona más activas en los últimos tiempos están Televés, TCM Cancela (firma de Tordoia dedicada a la maquinaria agrícola y forestal) o STAC (empresa de Padrón especializada en la fabricación de productos para el sector del cerramiento en aluminio).

«Patentar no es costoso económicamente, pero sí da mucho trabajo»

Echaba de menos el pulpo en Noruega y se le ocurrió crear un plato precocinado que permitiese exportarlo

P. c.

El mundo de la gastronomía tampoco escapa a las patentes. Mermelada de pimientos de Padrón, rollo en espiral a base de patata o pulpo precocinado preparado para exportar figuran entre las últimas creaciones con sello local. Detrás de la idea del cefalópodo está un vecino de Rois, Carlos Angueira, quien saltó al vacío sin ninguna experiencia anterior en la hostelería y ha conseguido forjar una empresa de éxito, Galician Octopus, que en el último año creció un 60 %, indica.

Cuando estalló la crisis, Angueira hizo las maletas buscando mejores oportunidades fuera. Se marchó en el 2012 a Noruega. «Yo quería volver, pero no dedicarme a lo mismo que antes», relata. Le dio muchas vueltas a la cabeza, hasta que un día se detuvo a pensar en cuánto echaba de menos el pulpo estando lejos de casa y lo difícil que era acceder a él. «Se me encendió la bombilla», dice. Así surgió Pulpo en Tabla.

Antes de ponerse manos a la obra, el técnico electrónico comprobó a través de Internet que no existía nada igual e hizo un pequeño estudio de mercado en el Reino Unido, poniéndose en contacto con distribuidores, con el que comprobó que la idea tenía buena aceptación. «Eso me motivó a seguir», apunta.

Luego, llegó el momento de presentar toda la documentación, recuerda Angueira: «Patentar no es costoso económicamente, pero sí da mucho trabajo, porque para juntar piezas tienes que hacerlas antes». El principal objetivo era que su precocinado fuera fiel reflejo del pulpo á feira que se come en Galicia, con el plato de madera incluido (higienizado y plastificado para que no se contamine en el transporte), aceite, pimentón de la Vera y sal gorda. «El mayor reto era el envasado y con uno conocido como skin conseguí ocho meses de caducidad conservándolo refrigerado, no congelado».

Se puso a la venta en el 2015 y «el primer año fue muy duro», reconoce el de Rois. Hoy el producto se distribuye en Reino Unido, Francia e Italia. En España «activamos un plan b» y distribuimos los tentáculos con una caducidad de seis meses. Con ello, Octopus Galicia se ha ganado un nombre propio en el mercado nacional con la distribución de pulpo.

El sector agrícola gana terreno a base de ingenio

 

 

El sector agroganadero es otro de los que está ganando terreno a base de ingenio. Entre los distintos inventos locales pensados para simplificar las labores del campo, hay desde sencillas pinzas para sujetar las patas de los animales y evitar contratiempos durante su manipulación hasta ingeniería aplicada. En esta última línea está TCM Cancela, que cuenta con su propio equipo de investigación y desarrollo y figura entre las empresas más activas del área de Compostela en el registro de solicitudes en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM).

La inversión en nuevas aplicaciones para maquinaria agrícola y forestal forma parte de la estrategia empresarial de esta firma con sede en Tordoia, una hoja de ruta con la que ha conseguido estar a la vanguardia y convertirse en líder nacional en ventas.

En los últimos cuatro años, Javier Cancela, jefe de TCM Cancela, presentó más de media docena de solicitudes de patentes y modelos de utilidad en la OEPM.

Los últimos

Entre los inventos registrados en el último año por la empresa, hay un dispositivo de aislamiento de vibraciones a base de elementos de caucho aplicable a maquinas agrícolas o de trabajo que incorporan rodillos; una máquina de triturado agrícola y forestal; así como un sistema para que los restos obtenidos durante un proceso de trituración forestal sean trasladados y reconducidos simultáneamente hasta un receptáculo, de manera que el dispositivo modular del invento arrastra los residuos generados través de una cinta transportadora para aprovechar los desperdicios producidos en las labores de limpieza.

La Universidade redujo a más de la mitad su actividad desde principios de década

 

 

La crisis de las patentes provinciales no solo afecta a empresas e inventores aficionados, también a centros de investigación con más recursos y notoriedad como puede ser la Universidade de Santiago. El descenso ha supuesto reducir a más de la mitad el número de solicitudes como titular en la última década, pasando de las 29 que se llevaron a trámite en el 2010 a las 12 del año pasado, según los datos que maneja la Oficina Española de Patentes y Marcas.

El declive de los últimos años ha supuesto para la USC perder la hegemonía como universidad inventora en Galicia. Desde hace un par de años se ha visto desbancada por la de Vigo, que ha conseguido mantener la actividad, mientras que la de A Coruña sufrió el mayor recorte de todas el año pasado, cuando redujeron en un 59 % las patentes.

En la media nacional

Con todo, la USC puede decir que su actividad inventora se encuentra al nivel de la media nacional y mantiene la productividad, en unos tiempos en los que apenas una decena de centros universitarios españoles ha igualado o incrementado en el último año las solicitudes de patentes respecto al 2016.

Cabe señalar, asimismo, que la USC participa en los últimos años en varias patentes en colaboración con otros centros universitarios e instituciones. La lista incluye desde la Politécnica y Autónoma de Madrid, la Universidad de Birmingham, la Autónoma de México hasta el Servizo Galego de Saúde (Sergas), el Instituto de Investigación Biomédica de Girona, el Centro Tecnológico Agroalimentario de Lugo o la Fundación Barrié de la Maza, entre otras.

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