Crispados


L o habrán notado. Anda la vida política de la ciudad sobresaltada. La crispación brota a la mínima. Cada día y por asuntos de gestión ordinaria. Tanta sobreactuación coincide con un inicio de curso con meta en las municipales de junio. La olla está lista y necesita fuego para seguir en ebullición.

En Santiago queda leña por cortar. Martiño Noriega se toma su tiempo para confirmar que optará a otro mandato. Que vuelva a encabezar la lista de Compostela Aberta es tan probable como que, en caso de revalidar la alcaldía, Raxoi se convierta, esta vez sí, en un trampolín (con perdón) para optar a la Xunta en las autonómicas del 2020. Es solo una conjetura. Poco original, porque ya la habrán oído antes, pero nada descabellada.

El gran contrincante de Noriega será otra vez Agustín Hernández, al frente del PP. Metidos en hipótesis, la impresión es que el exconselleiro, al que vimos más cómodo de alcalde que de líder de la oposición, no irá a unas terceras elecciones si no sale de las próximas con el bastón de mando. Más complicado es el panorama en el PSOE. Con Gumersindo Guinarte postulado para las primarias, todas las miradas siguen pendientes de Xosé Bugallo, que se deja ver y poco más, porque las cuentas en la casa socialista no son sencillas. De los grupos con plaza en Raxoi el BNG lleva la ventaja de ser el que más claro lo tiene, con Goretti Sanmartín como candidata.

Pero hasta que todo se aclare y decidan las urnas, la distensión sería saludable. Decía Cheever, en una metáfora mucho más amplia de la estresante vida que llevamos, que hemos perdido el sentido de una cosecha. Santiago no puede perder este curso entero.

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