Cuatro inspecciones al día para evitar que los menores consuman alcohol

La Policía Autonómica realizó en lo que va de año más de ochocientos controles


Santiago / la voz

El grupo de menores de la Policía Autonómica realizó en el concello de Santiago en lo que va de año más de ochocientas inspecciones para evitar la venta y el consumo de alcohol o drogas por parte de los adolescentes. Fueron, en concreto, 804, lo que implica unas cuatro diarias de media, aunque los dispositivos se concentran en los fines de semana y vísperas de festivo. Los agentes desplegaron 134 dispositivos en los que se realizaron estas inspecciones y que tuvieron como resultado la identificación de 47 personas relacionadas, bien con la venta de alcohol a menores, o bien con el consumo por parte de estos últimos.

De todas formas las actas de infracción no son muchas, aunque llaman la atención las cifras en relación a las mismas fechas del 2017. De las 36 que se levantaron este año, solo dos fueron por beber alcohol; otras dos por consumo de estupefacientes; mientras que en el caso de las sanciones a locales por venta o por no tener la cartelería en los establecimientos de forma correcta subieron a 32. Sin embargo, en el 2017 la proporción fue prácticamente al revés. De las 44 actas levantadas 32 fueron a los propios menores por consumo de alcohol; otras 8 por drogas; y finalmente solo doce fueron a los locales.

¿Y qué ocurre cuando se notifica a un menor una sanción por consumo de alcohol? Ahí las competencias ya no pertenecen a la Policía Autonómica. Desde la Consellería de Presidencia recuerdan que se da traslado de la infracción a la Consellería de Sanidade, en base a la ley 11/2010, y esta remite al Concello pertinente, en este caso el compostelano, su propuesta para el expediente sancionador. Pero es el propio Ayuntamiento el que tiene la competencia para decidir si establece una multa o decide sustituirla por trabajos en beneficio de la comunidad.

Trabajos voluntarios

En el caso de Santiago, durante el año 2016 uno de los menores pidió realizar trabajos y los tres restantes decidieron pagar la multa, mientras que en el primer semestre del 2017, en el que hubo más notificaciones según los datos del Concello, la mayoría realizaron trabajos en beneficio de la comunidad. No obstante, además de estas tareas sociales también deben recibir charlas del psicólogo de la UMAD.

En los casos en los que el menor esté consumiendo estupefacientes en la vía pública el procedimiento es diferente, ya que se trataría de una infracción de otra ley, la 4/2015 de seguridad ciudadana. En estas situaciones las actas se remiten a la subdelegación del gobierno de A Coruña, que es quien inicia el expediente sancionador.

Si los menores o sus familias deciden pagar la multa, consumir alcohol supone una infracción leve, con sanciones que van desde los 601 euros a los 3.005. Más graves son las consecuencias para los establecimientos que no cumplan con la cartelería sobre alcohol y menores o que permiten su venta, ya que en este caso la infracción es grave y la multa puede ir de 3.005 euros a más de 15.000.

La unidad de menores de Santiago no solo trabaja en la capital ni se dedica únicamente a controlar el consumo de alcohol -también vigila por ejemplo el absentismo escolar-, por lo que en lo que va de año este grupo realizó más de 1.100 inspecciones en total -frente a las 865 del pasado año-, en el marco de 228 dispositivos, en los que se identificó a 67 personas.

134

En lo que va de año

En el marco de los 134 dispositivos se desplegaron más de 800 inspecciones en Santiago.

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