El nivel de cotizantes en Santiago logra su mejor registro en siete años

El paro en la comarca baja de las diez mil personas, y vuelve a los niveles precrisis

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santiago / la voz

La afiliación en el municipio de Santiago ha registrado el mejor dato en siete años. El último informe actualizado por la Seguridad Social revela que el pasado mes de junio se cerró con 37.340 cotizantes, el mejor balance desde el 2011, el año en el que arrancó la segunda embestida de la crisis. La variación anual presenta un crecimiento del 3 %, solo superado por Vigo y por Pontevedra, y a lo largo del último año el aumento del empleo no se ha producido solo en el sector servicios -el de mayor peso en la ciudad - sino también en la construcción y, sobre todo, en las ramas industriales.

Los datos a nivel comarcal muestran una tendencia similar: junio concluyó con 68.376 afiliados, una cifra incluso superior a la que había siete años atrás, en el 2011, cuando se inició el ajusto más duro de la recesión económica y que abocó al sector de la construcción a una parálisis. Compostela no se encuentra entre ninguna de las 15 comarcas con mayor peso de la afiliación extrajera, donde apenas hay 1.311 cotizantes de fuera, y en cambio lidera el ránking donde hay más ocupados en los servicios: casi el 87 % de los afiliados, muy por encima de otras áreas, como es el caso de Vigo (78 %).

Junio es un mes tradicionalmente bueno para la incorporación de nuevos cotizantes, en gran medida, por el comienzo de la campaña hostelera de verano, una rama de actividad con un gran peso en la estructura económica compostelana.

Por otra parte, los últimos datos de los servicios públicos de empleo muestran que las oficinas del municipio cerraron el pasado mes de julio con 5.537 parados registrados. En la serie histórica, habría que remontarse hasta el mismo mes del 2008 para encontrar una cifra tan baja. En el conjunto de la comarca, el mes pasado concluyó con 9.834 demandantes inscritos, el mejor registro desde el 2009.

Es decir, en lo que a número de demandantes se refiere, tanto en la ciudad como en su área de influencia, se ha vuelto a unas cifras similares a las que había antes del primer estallido de la crisis, en el 2008, una recesión que tuvo la forma de una doble uve, como demostró la siguiente sacudida del 2011. A nivel gallego, por ejemplo, no todo el descenso que presentan los registros del paro son imputables al buen desempeño de la actividad económica.

Parte de esa bajada también es atribuible al efecto desánimo -desempleados que dejan de estar inscritos al no hallar una oferta-, a la emigración de los jóvenes y, sobre todo, a la crisis demográfica por la falta de relevo generacional en las cohortes de edad. Esto es lo que explica que, normalmente, el descenso del paro sea, en cifras absolutas, mucho mayor al crecimiento que experimentan las cifras de ocupados. Sin embargo, en el caso del municipio santiagués, el análisis lleva a otra conclusión: el aumento de la afiliación es mayor al descenso que registra el paro. Es decir, que la bajada de las cifras sí es atribuible a la creación de empleo. Si se toman los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) a nivel municipal, se observa, por ejemplo, que Compostela es la segunda ciudad gallega con una tasa de paro más baja, con un 12,8 %, detrás de Lugo. Es el mejor dato desde el 2010.

El principal problema que existe ahora es la calidad del empleo de los nuevos ocupados, con contratos eventuales o a media jornada, y con retribuciones, en muchos casos, inferiores a las que había antes de la crisis. En Galicia, la precarización del empleo es evidente bajo el predominio de la contratación temporal. En julio se firmaron 118.568 contratos, muy por encima de lo que creció la afiliación a la Seguridad Social. El porcentaje de contratación indefinida sobre el total es de tan solo el 6,8%.

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