Mísera gestión


No voy a proponer una rebelión tributaria porque sería una irresponsabilidad, pero no crean que es un disparate pensar que la Administración, en este caso la municipal, debe ser sometida a algún tipo de medida punitiva por la pésima gestión de los impuestos que -esos sí- hay que pagar en tiempo y forma, y los compostelanos lo hacen con un elevadísimo nivel de cumplimiento en fase voluntaria. Siempre queda el sacrosanto recurso del voto como arma sancionadora en manos del ciudadano pero, mientras tanto, han pasado cuatro años de deplorable administración de sus dineros. No, aquí no se roba, al menos que se sepa, pero no se invierte, o se invierte tarde, demasiado tarde para las muchas urgencias de la ciudad, no solo para arreglar la casa que por algunos lados se cae a cachos, sino, lo que es más necesario, para afrontar las muchas necesidades sociales, que eran la prioridad número 1 de Compostela Aberta. El 23 % de ejecución de las inversiones presupuestadas el año pasado, dato que se facilitó tarde, mal y arrastras, queda lejos del pírrico objetivo que se marcó el propio gobierno de superar el también miserable récord establecido en el 32 % por uno de los bipartitos de Bugallo. Porque sí, es muy cierto, el bajísimo nivel de cumplimiento de las inversiones, el más escaso de las ciudades gallegas, va en el ADN del Concello de Santiago. Pero eso no es excusa, sino un reto, como tantos que iban a ser, para cambiar las cosas, para gestionar y hacer que la anquilosada maquinaria municipal funcione. Pero tranquilos, este 2018 será distinto, probablemente habrá récord y nos lo dirán con tiempo: ¿Será porque es víspera de año electoral? Al final, nada cambia.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
7 votos
Comentarios

Mísera gestión