En la otra acera


Mientras nos lamentamos de la escasa diversificación del tejido productivo de Compostela, nos rendimos a la evidencia de que la única industria que florece es la hostelera, en el centro monumental. Local que queda vacío, frecuentemente por cierre por jubilación de los propietarios de un comercio tan tradicional que ya había sido de los padres y de los abuelos de estos, local que se destina a restaurante. Eso no está mal, porque es la evidencia de que la industria turística sigue funcionando y tirando del carro de la economía compostelana. Pero a este paso, igual que el Concello impuso la moratoria a los hoteles, si aplica el mismo criterio, tendrá que hacer lo propio con los restaurantes y bares. Como en aquellos años de gloria estudiantil y desfases de la movida nocturna que llevaron a declarar zonas saturadas varias calles. Es de esperar -y ya llevamos mucho tiempo esperando- que la revisión del Plan Especial alumbre con un poco de lógica actual la ordenación urbanística del uso comercial de inmuebles del casco histórico. La próxima apertura de un Massimo Dutti de Inditex en la esquina de plaza de Galicia con la Senra, en la frontera entre las zonas nueva y vieja, es una declaración de principios de lo que puede ser y no es. ¿Por qué mantener una rigidez a toda costa de usos de los inmuebles de la «almendra» limitando las posibilidades de dinamizar y diversificar su vida comercial y, por tanto, de dar servicio a sus vecinos? Que una firma no pueda encontrar acomodo por su necesidad de amplio espacio y se le pongan trabas a ocupar un edificio completo no ayuda a asentar población en la ciudad monumental. Ténganlo en cuenta los revisores del plan.

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