Joyas bibliográficas en San Francisco

La biblioteca del convento cuenta con 72 incunables entre los más de 100.000 libros que atesora

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Santiago

Uno se asoma a las estanterías llenas de libros después de un largo recorrido por diferentes estancias del convento de San Francisco. La sensación es diferente al entrar en este espacio. Influyen las condiciones: un máximo de 60 % de humedad y una media de 22 grados. Son los parámetros necesarios para conservar el gran patrimonio que atesora la Biblioteca Franciscana, con algunos volúmenes que llegan a sumar más de cinco siglos de vida. Cuenta en la actualidad con más de 100.000 libros, de ellos 80.000 pertenecen al fondo antiguo, el que abarca desde el siglo XVI al XVIII, con 72 incunables.

Un patrimonio que ahora los franciscanos quieren dar a conocer y difundir. Para ello, durante los últimos meses han estado organizando diferentes actividades con el objetivo de volver a convertirse en un centro de estudio y enseñanza, además de formar parte de la oferta cultural de la ciudad. La última vez fue la semana pasada con un seminario en colaboración con el grupo de investigación Sielae de la universidad de A Coruña dirigido por Sagrario López sobre divisas y emblemas del siglo XIV al XVIII. En noviembre se celebró el primero, un seminario sobre las órdenes y organizaciones seglares.

«Queremos que la biblioteca sea una parte más de Santiago, que la gente la conozca y que los investigadores sepan que existe y que hay unos fondos muy ricos para consultar», explica Francisco J. Leira Castiñeira, que desde hace cerca de dos años es el director técnico de la Biblioteca Franciscana. Él recibió el encargo del responsable provincial de la orden, José A. Castiñeira, y del director de la biblioteca, Miguel de la Mata, de dar a conocer este espacio y conferirle un mayor dinamismo. En ese sentido, ahora continúan con la catalogación de fondos y preparan una página web. En el futuro también quieren poner en marcha visitas guiadas.

Un confesional de 1499 del que solo hay otro ejemplar

La Orden Franciscana también ha firmado un convenio con la Universidade de Santiago. «El objetivo es que salgan estudios, tesis, trabajos interesantes y luego con ese trabajo ayude a conocer mejor estos libros», dijo Leira.

La biblioteca atesora auténticas joyas bibliográficas, como los 72 incunables y postincunables -que están hechos como los incunables pese a ser publicados después del año 1500-. Entre ellos destaca especialmente un libro de Alonso de Madrigal, El Tostado. Se trata de un confesional de 1499 impreso en Salamanca que, según uno de los catálogos más prestigiosos de incunables, solo existen en la actualidad dos ejemplares: el que custodia el convento de San Francisco y otro que se encuentra en una biblioteca de Estados Unidos. 

También son referencia algunas publicaciones de Erasmo de Róterdam, así como Leyenda aurea, de Jacobus de Voragine; o una biblia sacra de Basilea de 1495 tachada la impresión de Johan Froben por la Inquisición.

El más antiguo, de 1484

La biblioteca del convento de San Francisco nació en el siglo XIII de manera paralela a los primeros estudios teológicos. En los años 70 de ese siglo comienzan a adquirir gran cantidad de libros, según estudios de José García Oro. Pero los libros que se conservan son posteriores. El volumen más antiguo que se custodia es uno de Duns Scotto de 1484. «Se trata de la biblioteca provincial de la orden por lo que los libros más importantes siempre estuvieron en Santiago», explicó Leira.

De biblias a libros de botánica 

La Biblioteca Franciscana está articulada según temáticas. La primera está dedicada a las biblias, con un gran número del siglo XVI, XVII y XVII, que destacan por sus grabados y serigrafías. Después, también hay los apartados de comentarios de biblias, teología, filosofía, historia, literatura, historia eclesiástica e historia profana. «Son unos fondos muy variados, que nos permiten hacer exposiciones desde biblias a libros de botánica», explicó Francisco Leira.

El director técnico de la Biblioteca Franciscana apuntó que los fondos también permiten ver una evolución en los intereses, puesto que la mayoría de los fondos del siglo XVI son biblias y comentarios sobre ellas, «pero después se fue acentuando la parte más teológica y filosófica de la biblioteca». También destacan los fondos de frailes franciscanos que se custodian, como el de Lino Gómez Canedo, Darío Cabanelas, Atanasio López, García Oro y Samuel Eiján.

El convento también cuenta con una hemeroteca que supera los 50.000 ejemplares, con colecciones completas de revistas, no solo ligadas a la propia orden religiosa, sino que también se puede encontrar el Boletín de la Real Academia de la Historia.

La biblioteca del convento está adherida a la Red de Bibliotecas de Galicia, con lo que se puede conocer los fondos de los que dispone.

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