El «guiño» republicano de las Marías

Lombera dice que las hermanas vestían de rojo, amarillo y morado por ese motivo

El cambio radical de las hermanas Coralia y Maruxa Fandiño César Lombera se documentó con fotografías para los nuevos colores de la escultura de las Marías

santiago / la voz

«Cuando hay una cosa nueva, la gente siempre tiene algo que decir». Así zanja el escultor César Lombera la polémica acerca de los nuevos colores del vestuario de la escultura de As Marías en la Alameda. Lombera, que insiste en que los colores no son un capricho del escultor sino la consecuencia de un trabajo de documentación, reiteró que existen «al menos dos fotografías en color en las que aparece el vestido amarillo», color que se traslada ahora a la obra. El hecho de que sea menos conocido no impide, en opinión del autor, que pueda o no usarse en la restauración de la pintura.

Las hermanas Coralia y Maruxa Fandiño Ricart eran modistas, y «tenían un fondo de armario amplio y solían cambiarse con frecuencia de ropa. Su vestimenta y su manera de maquillarse eran todo un espectáculo», explica César Lombera. El artista apuntó que su intención es aprovechar la necesidad de restaurar la escultura para «cambiar la imagen; el traje no puedo cambiarlo, pero los colores de su ropa sí». Algunos los trajes de las hermanas están guardados en la Casa da Troia, comentó el escultor, y «el cambio responde a su imagen polémica».

Ante la polémica suscitada por el uso del amarillo, que algunos consideran un guiño al independentismo catalán, Lombera echa leña al fuego, «la gente es tonta, no tienen ni idea». «El amarillo y el rojo unido al morado es la bandera republicana. Ese es un guiño. Las Marías eran republicanas, y los colores elegidos eran usados por ellas». Además, concurre el hecho de que el lila es también el color feminista.

La auténtica intención del creador de la escultura y de su rehabilitación y repintado es «respetar el espíritu provocador y vivo de Coralia y Maruxa», y los comentarios contrarios a los colores elegidos no afectan al autor, que considera que «son acordes con el espíritu de ellas, que eran unas provocadoras. La gente, en general, tiene poco que hacer». Durante la realización de los trabajos de repintado, el escultor lamentó la dificultad para trabajar «con gente alrededor opinando acerca de todo, de lo que creen saber y no saben».

La restauración de las Marías, advierte César Lombera, no está terminada todavía. La pintura empleada es la misma que se usa para pintar coches, «es una pintura industrial, que precisa de una capa de barniz para garantizar su protección, porque son muy tocadas». El artista animó a todos a visitar la Alameda para renovar las fotografías que muchos tienen con las Marías.

La restauración de la pintura de la escultura es la cuarta vez que se afronta desde la colocación de la obra en 1994. En la primera imagen dominaron los colores rojos y azul, y en la segunda se utilizó el vestido de rayas verticales rojas y blancas. La tercera vez se optó por recuperar el pintado original, que ahora se cambió para ofrecer una transformación radical de la imagen de las dos populares hermanas compostelanas.

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