Felipe Casanueva: «Yo solo cocino tres platos»

El catedrático de Medicina de la USC asegura que «la operación bikini es una moda, una manía sin importancia»


En su despacho del Hospital Clínico de Santiago manda una mesa de trabajo absolutamente repleta de papeles y llama la atención una foto de Adolfo Suárez. El doctor Felipe Casanueva (Madrid) se niega a revelar su edad, pese a mi insistencia en base a las obligaciones que marca el Libro de Estilo. «Seguro que su periódico lo entenderá», dice con una sonrisa antes de afrontar la idea fuerza que mueve su labor profesional desde hace años y que dominará también esta entrevista: la lucha contra la obesidad.

-No me dice la edad para que no sepa si está ya en disposición de jubilarse.

-Todos nos jubilaremos alguna vez. A mí no me apetece. A mis amigos les digo que se enterarán de mi jubilación viendo el telediario, porque van a ver a los grupos de intervención de la Guardia Civil sacando de su despacho a un loco que se atrincheró rodeado de sacos terreros. Antes de que salga el nombre ya sabrán que se trata de su amigo Felipe Casanueva.

-En estas fechas le tendrán frito con la operación bikini.

-La operación bikini es una moda, una manía sin importancia. Lo importante es que sufrimos una epidemia de obesidad como no se había vivido nunca en el mundo. En España más del 25 % de la población es obesa. No digo que tenga sobrepeso ¿eh?, que eso puede estar por encima del 70 % Y tenemos entre un 11 y un 16 % de niños obesos. Y aunque la operación bikini es muy popular, se trata de estética y la obesidad es un grave problema de salud que aumenta la mortalidad cardiovascular, la artrosis, es causa importante de deterioro cognitivo y la principal de la diabetes tipo II. Las epidemias de obesidad y diabetes van a ir creciendo porque, además, no hay datos de que se esté parando o estabilizando en ninguna parte del mundo.

-Usted entrará en un supermercado y verá mucho veneno.

-Bueno, los supermercados tienen que vender y nosotros tenemos que comer. Debo decir que estamos encontrando una gran colaboración en los distribuidores de alimentos en la campaña de prevención de la obesidad. Los consumidores exigen cada vez elementos más sanos.

-Imagine que le nombran ministro de Sanidad, ¿cuál sería su primera medida?

-No aceptaría ese cargo, porque no tiene poder. En un país tan descerebrado como para que haya 17 autonomías con competencias plenas en Sanidad, que nos lleva a tener varios calendarios vacunales, que nunca llegan a acuerdos entre ellas, el ministro de Sanidad solo está para inaugurar pantanos.

-Vale. Le asciendo a presidente del Gobierno.

-Tomaría medidas más enérgicas para combatir la obesidad.

-Y usted, ¿qué tal cocina?

-Yo cocino solo tres platos, solo en vacaciones y el que mejor me sale es el melón con jamón.

-Elimine uno de estos alimentos: pulpo, caldo, empanada, marisco y tortilla.

-No elimino ninguno porque son alimentos gallegos y los gallegos son una de las poblaciones con mayor esperanza de vida del mundo. Probablemente debido a la felicidad con la que vivimos. Lo que haría sería reducir la cantidad.

-Si no hubiera sido médico, ¿qué le habría gustado ser?

-Me habría gustado formar parte de la caballería antigua del ejército. Sí, oficial de Caballería.

-¿Cuáles son sus aficiones?

-Me gusta trabajar en el huerto y leer todo lo que puedo.

-¿Ficción, trabajo...?

-Sobre todo, autores rusos. Últimamente estoy leyendo todo Tolstói.

-Defínase en pocas palabras.

-Solo una: endocrinólogo.

-¿Le gusta el fútbol?

-No soy futbolero. Solo veo las grandes finales. Y mi equipo es el Peñarol de Montevideo.

-¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por una botella de vino?

-Nunca más de 20 euros.

-¿Cómo sería un día perfecto?

-Pues un día trabajando en el hospital y luego un poco de actividad física en el jardín. Y leer un poco. Tal vez viendo alguna ópera.

-¿Tiene una favorita?

-Tengo muchas. Mi favorito es Wagner.

-¿De qué se arrepiente?

-De no haber dedicado el tiempo suficiente a mi familia, pero es un arrepentimiento que me dura poco, porque veo que todo el mundo dice lo mismo. Hay una epidemia de culpabilidad.

-¿Y qué opina de esta nueva ola de feminismo?

-Este feminismo desatado me parece lo más peligroso después de los nacionalistas catalanes. Se intenta sustituir las decisiones judiciales por las votaciones en la calle.

-Mire que lo publico.

-Sí, sí. Publíquelo.

-Una canción.

-El kaiku, que es lo que cantan los remeros de las traineras vascas.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Darse cuenta de que uno es permanentemente feliz. Y no hacer como hacemos todos que nos damos cuenta de que fuimos felices en el pasado.

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