La mayoría de los locales de ocio no controlan el consumo de drogas

El Consello de Saúde dio luz verde al Plan de Prevención de Drogodependencias

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santiago / la voz

Controlar y prevenir las drogodependencias es una de las batallas en las que está inmerso el Concello de Santiago en diferentes frentes. Uno de ellos es el de los locales de diversión, en donde la preocupación municipal es evidente, de acuerdo a un informe incluido en el Plan de Prevención en Drogodependencias. En él se constata, entre otras cosas, que «na maioría dos establecementos non empregan estratexias ou controis para impedir o consumo de drogas».

Para los propietarios de los locales, la tenencia o consumo de drogas en sus negocios representa en la actualidad un riesgo, puesto que puede suponerles sanciones económicas entre los 601 y los 10.400 euros. De ahí la significación de las constataciones administrativas. Más aún, en muchos de los locales no se advierte o se niega la existencia del problema, pese a existir.

En lo que concierne al alcohol, hay una concienciación de las consecuencias resultantes de su abuso, por cuanto la mayoría de los establecimientos no emplean ninguna estrategia para la venta del producto, como la rebaja en el precio de las bebidas alcohólicas o los 2x1, ofertas que inducen a beber más.

Estas circunstancias figuran en las dinámicas preventivas del Ayuntamiento, que promueve más de doce programas puestos en marcha para el control de las drogodependencias en diferentes ámbitos. El plan 2018-2021, que sustituye al que aún está en vigor del año 1999, fue aprobado anteayer por el Consello da Saúde, en el que figuran representantes ciudadanos, que tendrán un mayor protagonismo en algunas de las facetas del documento como es el caso del consumo de drogas fuertes (campos de jeringuillas) en determinadas zonas.

El documento incide en aspectos preocupantes como los tramos de edad infantil y juvenil. Entre los 14 y los 17 años, salen en casos puntuales y en fechas señaladas. En ocasiones sus salidas están asociadas al alcohol, tabaco y drogas, con predominio del cannabis. Es en este trecho de edad en donde se producen por primera vez casos de intoxicaciones e ingresos en urgencias (a veces con comas etílicos) debido a la inexperiencia, el no tener límites o desconocimiento.

Compromiso

Los jóvenes entre 18 y 25 años controlan más el consumo y apenas provocan ingresos en urgencias. Lo que comprobó Raxoi es que desde la prohibición del botellón la ingesta de alcohol se ha desplazado a bares, pubs y discotecas, así como a los domicilios particulares. Aunque controlan más el alcohol, están más expuestos a las drogas ilegales. La más consumida es el cannabis, seguida de la síntesis de cocaína.

El plan de prevención fue presentado ayer por la concejala Concha Fernández y los representantes de la UMAD María José Blanco y Jorge Carballido, y surge como un compromiso municipal, que tiene en cuenta la perspectiva de género, para liderar las iniciativas que puedan surgir en el ámbito de la prevención. Incorpora más de una docena de programas, algunos novedosos como el denominado Recoller, que tiene que ver con la aparición de jeringuillas en distintos puntos, que constituyen focos de riesgo para la salud pública. De ahí la necesidad de trabajar con usuarios y vecinos para localizar focos y eliminarlos a través de los servicios de limpieza. Hubo puntos en Santa Marta, Belvís y Mestre Mateo que suscitaron intervenciones de este tipo.

La edad de inicio en el alcohol es 13,8 años, y la primera borrachera se produce a los 14,7

Estudios de la Universidade y de otras entidades recogidos en el Plan de Prevención de la Drogodependencias proclaman la necesidad perentoria de no descuidar la acción preventiva, sobre todo en la edad infantil y juvenil. Y es que en Santiago la edad de inicio en el consumo de alcohol está, según dichos estudios, en los 13,8 años. Y la primera borrachera se pilla a los 14,7 años. A los 14 años ya hay muchos adolescentes fumando tabaco, y los 14,9 años es la edad de inicio en el cannabis; 15,6 en la cocaína; y 15,8 en drogas de síntesis. Ello obliga a comenzar la labor preventiva antes de la ESO. Un 70,6 % de los estudiantes de 14 a 18 años consumieron alcohol en el último año y un 33,5 % fumaron tabaco. Un 25 % reconocieron haber consumido cannabis en el último año; un 23,7 % probó alguna vez en la vida sustancias estimulantes sin receta médica y un 17, 5 % hipnosedantes. Disminuyó la brecha de género en consumo de diferentes sustancias e incluso se invirtió en alcohol y tabaco.

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La mayoría de los locales de ocio no controlan el consumo de drogas