Un centenar de estudiantes irrumpen en San Xerome para exigir la inhabilitación de Luciano Méndez

Tamara Montero
Tamara Montero SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Xoán A. Soler

El profesor insta a que la USC lo expulse porque, dice, nos se va «a callar»

08 may 2019 . Actualizado a las 00:13 h.

«Actuamos coa máxima celeridade posible». Lo decía el rector en funciones de la USC, Juan Viaño, en el jardín de Fonseca. Lo decía pocos minutos después de que alrededor de un centenar de estudiantes irrumpiesen en el Rectorado exigiendo la inhabilitación del profesor Luciano Méndez. Al grito de «Luciano Méndez Naya fóra das aulas», los alumnos se han concentrado primero a las puertas de San Xerome, portando pancartas con extractos del vídeo del profesor de la USC denigrando a la víctima de la Manada. Después, han entrado para protestar a las puertas del despacho del rector, que a esa hora estaba participando en un acto en el jardín de Fonseca.

«A misoxinia e o machismo nas aulas ten moitos nomes, é un deles é o de Luciano Méndez Naya, docente na USC». Así comenzaba el comunicado que los alumnos han leído a las puertas de San Xerome, en el que también han advertido de que «non estamos fartas de loitar» y que «queremos xustiza real dunha vez por parte da USC», porque «persoas con estes valores non poden estar a cargo da educación e do futuro da nosa sociedade».

Preguntado sobre la opinión de los estudiantes, que consideran «absurda e insuficiente» la primera sanción al profesor, de dos meses de suspensión de empleo y sueldo por hacer comentarios sexistas sobre el escote de una alumna, Viaño afirmó que «evidentemente o comprendo e estamos facendo todo o posible, actuando coas posibilidades todas que nos dan as márxenes da lei» y con toda la celeridad posible. Esta misma tarde, se reunirá con una delegación de alumnos para tratar el caso y aprovechó para asegurar a la comunidad estudiantil que «estamos actuando con todos os cauces que podemos para solventar a situación o antes posible».

Declaración institucional de las concejalas de Raxoi

Por su parte, las concejalas de la corporación municipal compostelana han presentado una declaración institucional  en contra de la sentencia del caso de la Manada, porque, según reza el texto, minimiza los hechos, sitúa la carga de la prueba en la víctima, favorece la impunidad de las agresiones machistas «e envía unha mensaxe de descrédito da vivencia das mulleres que padecen agresións e victimízaas». Por eso, reclaman la revisión del Código Penal sobre el supuesto de abuso sexual y la consideración jurídica de violencia en casos de agresión sexual y violación y que los profesionales de la Justicia reciban formación en materia de género «coa finalidade de evitar que se volvan a ditar sentenzas como estas»

El profesor que denigró a la víctima de La Manada insta a la USC a expulsarlo porque no callará

«Solo confío en que si tiene alguna repercusión mediática, como se me hace creer, que mi expulsión valga para algo» sostiene Luciano Méndez en un nuevo vídeo

El profesor de la Universidade de Santiago (USC) Luciano Méndez Naya, que afirmó que la víctima de La Manada «disfrutó», ha instado a la institución académica a que lo expulse porque no se va «a callar» y espera que su cese «valga para algo».

El profesor ha publicado hoy un nuevo vídeo en su muro abierto de Facebook en el que considera «seria y preocupante» la «actitud de la Universidad», tras constatar que le envió «un correo» en el que dice que le abre un expediente informativo, del que él mismo ha filtrado su respuesta.

«No me voy a prestar a tonterías, no me voy a prestar a nuevos expedientes para que me anden mareando y después no sé qué. Entonces, que preparen un expediente de expulsión de la Universidad. Solo confío en que si tiene alguna repercusión mediática, como se me hace creer, que mi expulsión valga para algo», ha comentado.

«Que se me expulse de la Universidad -continúa- porque callar no voy a callar. Si lo que se pretende es que calle la boca porque se me amenaza con expulsarme de la Universidad, entonces me conocéis muy poco», ha agregado.

Le gustaría que «este hecho, esta injusticia manifiesta, por lo menos tuviera alguna repercusión, aunque no fuera más que en las mentalidades de las personas», ha abundado. En ese sentido, ha defendido que cuando firmó «el contrato de funcionario», nadie le dijo «que estaban secuestrando» su «pensamiento» y su «libertad de opinar». «Es preocupante que la Universidad, la gente que toma estas decisiones en la Universidad, haga cosas de este calibre», ha añadido.

Considera que la Universidad «a lo mejor» no es su sitio porque sostiene que él no es «gente de esa calaña» y le preocupa «relativamente» la posibilidad de que lo expulsen, pues no le «asusta un cambio» en su vida.

Compara la USC con la política y dice que en ella todos cobran «un sueldo considerable», pero «trabajar, muy poco». 

Se defiende como un «luchador contra la injusticia, en cualquier campo» que se le presente y no es «machista en absoluto», por lo que ve «triste que alguien lo piense»: «No sé si a estas alturas lo piensa alguien o es puro espectáculo», ha proseguido.

«A ver si este es el último vídeo, que no tengo mucha más ganas de seguir con esta historia», ha concluido tras denunciar otras presiones de carácter íntimo y personal.

El profesor publicó el pasado 7 de mayo un vídeo en su muro abierto de Facebook en el que afirma que la víctima de La Manada, a la que se refiere como «la tipa», sabía a lo que iba, que «disfrutó» y que la Audiencia Provincial de Navarra debería haberla condenado por haber denunciado «tonterías» de «feminismo radical».

Después de tres jornadas de críticas, antes de conocer que la USC estudiaba qué acciones tomar contra él, publicó un nuevo vídeo en el que se muestra «dispuesto a defender» sus posturas «ante quien haga falta» y acusa a la «manada social» de «crucificar a un tipo que disiente de la opinión mayoritaria».

La semana pasada, en otro vídeo, declaró que hay más de «un noventa y muchos por ciento» de probabilidades de que los hechos hayan sido como él cree que ocurrieron y ha cuestionado la posibilidad de que la USC adopte medidas contra él porque son sus «opiniones personales» a las que cree que llegaría «cualquier persona racional».

Este profesor, docente de Económicas, ya fue expedientado en el 2016 por decir que el escote de una alumna lo ponía nervioso