Caldeira


La desidia del Concello respecto al complejo deportivo Multiusos de Sar-Santa Isabel clama al cielo. En estos tres años de mandato parece como si este servicio, al que están abonados -pagan por él- más de diez mil compostelanos, que se dice pronto, no vaya con los responsables municipales. Sin embargo, ha sido hasta ahora uno de esos logros de ciudad de los que todos podemos sentirnos orgullosos, porque da un rendimiento muy por encima de la redonda categoría arquitectónica del edificio de Fontes do Sar. Y no solo cada dos semanas es la caldeira que se pone a reventar con los partidos del Obradoiro, sino que todos los días del año, quince horas al día, ayuda a miles de vecinos a ponerse en forma con las más variadas prácticas deportivas, en seco o en agua, en Sar y en Santa Isabel. Y daría un rendimiento aún mayor si el gobierno municipal arrimase el hombro para contribuir a fortalecer ese flanco, otrora bien engrasado, que convirtió a Sar en escenario de grandes espectáculos para todo el Noroeste. Ahora Noriega empieza a despertar. ¿Será que, ante el fin de la concesión, ve la oportunidad de arrebatarle a Raúl López el control que nunca debió tener de la sociedad mixta Xade? ¿Será que, elecciones por medio, otea una nueva opción de gestión directa? Sea como fuere, la aceptación masiva de los compostelanos y la dedicación de una plantilla de más de cien trabajadores con un equipo directivo encabezado por el gerente Santiago Cuadrado han mantenido muy alta la presión de esta caldeira cotidiana. La anunciada marcha de Cuadrado hacia otros objetivos profesionales es una pérdida que, por lo pronto, hay que lamentar.

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