Xosé Sánchez Bugallo: «Eu quería cambiar o mundo»

Afirma que concluyó una etapa política y ve difícil, pero no imposible, volver a Raxoi

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santiago / la voz

Es hijo de ferroviario y último alcalde socialista el que llega hoy a este Rincón. Aterrizó en 1961 en A Susana, tercer destino de su padre como jefe de estación tras Teixeiro y Guadix. Estudió en el colegio La Salle y le parecían cortas las excursiones que organizaba el centro hasta As Cancelas. En la Universidade llegó a la conclusión de que estudiar era una pérdida de tiempo: «Eu quería cambiar o mundo».

La militancia comunista le quedó atrás cuando viajó a Francia en 1974 y proclamó que quería ser como un francés y no como un ruso o un yugoslavo. Hacia ahí desembocaron finalmente las reuniones clandestinas, muchas de ellas en centros de la Iglesia.

Dejó el MCG, desechó otras salidas y amerizó en el PSOE en el año 78. Celebra en estas fechas sus 40 años de militancia. En 1979 se integró en la candidatura municipal de Estévez y recorrió el municipio. «Ese traballo de campo foi unha guía enormemente útil» para los siguientes pasos municipales como gobierno minoritario y luego mayoritario. No quiso figurar en la lista del 83 porque se iba a ir a México.

No fue, se quedó como jefe de gabinete del alcalde y continuó en la política perdiendo sus plazas en Caixa Galicia y en Autopistas al finalizar las excedencias. En el 87 entró al fin de concejal para estrenarse con Persoal y Relacións Veciñais: «Tiña asignadas esas parcelas, pero Xerardo leu un artigo dun tal Cambeiro onde vía para min un mellor destino en Tráfico e Protección Cidadá, e díxome: ten razón, ti mellor para Tráfico. Quedei estupefacto. Non reaccionei». El cronista escribe con la cabeza gacha.

En años posteriores asumiría casi todas las parcelas de Raxoi. Hasta que en el 98, de repente, Estévez dejó el cargo: «Convocou unha cea e pensamos que era para celebrar o seu cumpreanos. Pero anunciou que ao día seguinte La Voz ía publicar a súa renuncia á alcaldía para que non o intentáramos convencer». Toxo rechazó el puesto, Pajares y Barreiro «mandáronnos a paseo» y los focos se pusieron en Pepe. Tras un viaje reflexivo a Cataluña, decidió: «Se hai que ir, se vai».

De maravilla

Confió en sus «características persoais» para el ejercicio de la alcaldía. Las relaciones públicas figuraban en esa línea: «As relacións persoais funcionan ben e axúdanche moito nas necesidades. Entendinme de marabilla con Fraga, o reitor, o arcebispo, Zapatero, Blanco ou Rajoy, que era vicepresidente de Aznar, co que non me entendín. Con Rajoy coincidín en ceas e copas ata ás 4 da mañá». La complicidad de Mariano le permitió ubicar la biblioteca estatal en Xoán XXIII. Y la de Orza posibilitó que la Xunta le abriese las arcas para abordar las expropiaciones millonarias del Clínico y el Monte do Gozo.

¿Satisfacciones especiales? «A política de vivenda pública, rehabilitación, parques e aparcadoiros do Ensanche, difíciles, pero que nos permitiron recuperar as rúas para uso dos peóns».

Ya retirado del bullicio, Bugallo asegura recibir la recompensa de la gente: «Paseo moito e vexo a xente que me trata con cariño. Calculo que nestes sete anos máis de tres mil persoas falaron comigo para darme as grazas, e dúas recrimináronme o labor».

Con esta declaración, cualquiera diría que no está preparando un regreso a Raxoi: «Véxoo moi difícil, moi complicado. Concluín unha etapa política». Pero no lo da por imposible: «Ás veces teño dúbidas de se hai algo que eu poida facer pola cidade». Le falta analizar el dicho de la poca bondad de las segundas partes.

«Cando era alcalde non pensei que ía ser o maior usuario dos parques»

 

 

Ver a Bugallo paseando por los parques es ya una estampa habitual en Compostela: «Eu disfruto dos parques. Cando era alcalde non se me pasou pola cabeza que o maior usuario deses espazos ía ser eu». Le encanta el personal de este territorio y lo envuelve en calificativos: «A xente desta cidade é moi boa, prudente, educada, sensata e amable».

Lo que ocurre es que, si uno gobierna una ciudad, contentar al ciudadano es a menudo tarea complicada: «En Silvouta tiven que poñer na balanza o interese de dez familias e o de 30.000. A escolla é clara. En Silvouta viven miña nai, miña irmá e meu sobriño». Pepe perdió la alcaldía por este conflicto y por el Proxecto Home: «Non sinto ningún trauma por perder as eleccións tras defender o interese xeral».

Durante la entrevista desfilan por su memoria decenas de situaciones y personajes. Dos de estos escenarios repercutieron en Compostela. «O AVE veu para Santiago porque Álvarez Cascos sacou a obra a concurso sen proxecto nin disponibilidade de terreos. Magdalena quixo logo botar iso abaixo, pero a alternativa era Zamora-Ourense-Vigo e logramos amarrar Santiago».

Otro escenario. Disfrutaba un día de un manjar «nun restaurante de Betanzos especializado en tortillas», cuando escuchó una voz muy conocida, y decisoria, al otro lado de la mampara que delataba que no había la menor intención de construir el Clínico en Santiago: «Que lle vou facer se escoitei esa conversa». Le faltó tiempo para salir rumbo a Santiago y comunicarle al alcalde la revelación. Y Estévez llamó a Fraga.

¿Santiago, Pepe? «Sería unha persoa distinta se non fora por Santiago. A miña vida é imposible sen Santiago. Aquí vivín e aquí naceu a miña filla».

Nombre. Xosé Antonio Sánchez Bugallo. Vino para Santiago en el año 1961

Profesión. Político, exalcalde de Santiago

Rincón. El parque de Eugenio Granell, que él promovió, porque le parece uno de los rincones más hermosos y es habitual en sus recorridos

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