Una cama seca y sopa caliente

Custodiada en la lejanía, tu casa es casi invisible, un misterio contemplado desde las afueras, que no quieres que veamos

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Las diferencias «habitadas» que nos separan, como el hecho mismo de la propiedad, son difíciles de relatar desde una posición cómoda, y más aún desde la carencia de dicha comodidad. Porque, sin casa, el frío y la inseguridad envuelven. Por esa razón existen paredes y puertas, metáforas de nuestro afán de supervivencia. Aunque hay otra lectura: la privación de libertad como herramienta del poder, la realidad más vagamente admitida dentro de nuestra sociedad, el eslabón más frágil del sistema.

El parque de Vista Alegre desciende suavemente hasta las orillas del río Sarela. Situado al noroeste de la ciudad, entre las zonas verdes de Galeras y Música en Compostela, pertenecía al monasterio de San Martiño Pinario hasta que, en el tránsito al siglo XX, pasó a manos de la familia García Blanco, que construyó para su residencia familiar una bella casa de estilo colonial y ajardinó los terrenos. El Consorcio adquirió la finca y, de la mano de los arquitectos Arata Isozaki y César Portela, se llevó a cabo la transformación para abrir la antigua propiedad privada al uso público, con la restauración de la edificación y los jardines.

Desde el 2001 la Universidade gestiona la Casa de Europa, en la antigua residencia, y el Centro de Estudos Avanzados, lugares de referencia de la comunidad académica. En el edificio contiguo, un hermético bloque de granito de García Abril, la Escola de Altos Estudos Musicais (EAEM) funciona como centro de formación y perfeccionamiento para músicos profesionales y es parte inseparable de la Real Filharmonía de Galicia. En la actualidad este edificio también sirve de sede a la Escola Municipal de Música.

Pero aún queda un regalo más para nuestros sentidos, el Museo de Historia Natural de la USC. En sus salas encontraremos una muestra amplia y variada del mundo natural para su estudio y divulgación. Sus fondos proceden, en parte, de la antigua sede en la Facultade de Química, lugar memorable para muchos estudiantes y colegiales de la Compostela del siglo pasado. En este nuevo emplazamiento, con sus contenidos enriquecidos con aportaciones de investigadores y coleccionistas, el centro está llamado a ser uno de los puntos de unión entre la ciudadanía y la institución académica.

Puede parecer normal que las construcciones con finca y muro sean casi estancas a las miradas furtivas, porque todos reclamamos intimidad en nuestros hogares y consideramos la tranquilidad como un bien inmaterial. Las casas siempre han transmitido la personalidad de quienes las habitan, fruto de los años y de la historia de cada uno.

Custodiada en la lejanía, tu casa es prácticamente invisible, un misterio contemplado desde las afueras, que no quieres que veamos. Dormida entre sombras nos invita a olvidarte, porque su techo de piedra no deja ver el jardín. La casi desaparecida amistad que nos unía yace bajo los cimientos, lejos de ser vecinos, ausentes a la misma mesa.

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Una cama seca y sopa caliente