¿Puede un perro ayudar a mejorar el rendimiento educativo de adolescentes?

Un estudio piloto impulsado desde la Universidade de Santiago evalúa los resultados de las sesiones de lectura de seis alumnos con necesidades especiales con «Nora»

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Santiago / la voz

¿Puede ayudar un animal a mejorar el rendimiento educativo de adolescentes con necesidades especiales? Esta es la pregunta que quiere resolver un estudio piloto de la Universidade de Santiago, que evalúa los resultados de las sesiones de Nora. La perra forma parte del programa Perros y Letras, que por primera vez a nivel nacional prueba las terapias que ya habían sido aplicadas en niños de primaria con seis alumnos de secundaria en el instituto Rafael Puga Ramón de A Coruña con problemas de comprensión lectora, sociales o conductuales.

Nora, que como buena golden es una gran nadadora, juguetona y sociable, comenzó desde pequeña su educación dentro de centros de trabajo para convertirse en perra de terapia. Aprobó un examen para las sesiones de lectura con los menores. Se tumba en una manta roja y espera paciente con el libro sobre su lomo a que surja la magia y le lean un cuento. Su misión es mejorar las habilidades de los niños aprovechando la conexión emocional que establecen con los animales. Pero no solo se busca que avancen en sus habilidades lectoras, también en su vocabulario, autoestima y en la relajación, para ganar terreno al desajuste escolar.

Así lo explica Laura González, adiestradora de Nora y coordinadora del programa Perros y Letras en la provincia de A Coruña. Los resultados de la terapia en niños de primaria, aplicada en España desde el año 2012 y desde hace casi 20 años en otros países, quedó avalada por un estudio de la Universidad Complutense, que corroboró que «hay una evolución positiva» en este nivel escolar.

Primera aproximación

Ahora, desde la USC, se pretende comprobar si surte el mismo efecto en jóvenes de más edad. El estudio, coordinado por el profesor del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación David Facal Mayo, forma parte de un trabajo de fin de máster en Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria y Bachillerato de tres alumnas que se forman en la especialidad de orientadoras. Es «una primera aproximación», explica Facal Mayo, profesor de Dificultades de aprendizaje y trastornos del desarrollo en el máster. La idea es, si los resultados son positivos, profundizar con un diseño de investigación más amplio el próximo curso.

Nora empezó a trabajar con los jóvenes del instituto coruñés en marzo. Lo hace en pases individuales, de unos veinte minutos, en horario lectivo y una vez a la semana. Empezaron la evaluación pasada y están programadas un total de 12 sesiones, que serán analizadas por el estudio de la USC hasta finales de mayo.

Al margen del resultado que dé la investigación, Laura González dice que está sorprendida con la buena respuesta que están dando las sesiones con Nora en el instituto. «Siempre trabajamos con chicos de primaria y pensé que con los de secundaria iba a costar más. Sin embargo, están súper involucrados, les gusta estar con Nora y está siendo una motivación para ellos».

Es posible que pronto Nora trabaje también en Santiago, pues se mostró interés por este programa desde la biblioteca Ánxel Casal.

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