El censo electoral de la USC bajó un 13 % desde los anteriores comicios

Están llamados a las urnas 27.347 votantes, frente a los 31.352 del año 2014


santiago / la voz

El próximo 23 de abril podrán votar 27.347 miembros de la comunidad universitaria de la USC para renovar el claustro y elegir rector. Son casi un 13 % menos que hace cuatro años, cuando el censo electoral ascendía a 31.352 personas. Ese descenso es resultado del adelgazamiento al que se vio sometida la Universidade de Santiago por diversos factores, pero que tiene en la crisis la principal causa de que haya bajado el número de estudiantes y de docentes, aunque también pesa la implantación del plan Bolonia, que redujo el período académico de los estudiantes de cinco a cuatro años.

El censo electoral, con todo, no coincide con la totalidad del censo universitario, ya que no toda la comunidad está llamada a las urnas. Ni los alumnos extranjeros que realizan un Erasmus, ni los que cursan másteres no oficiales ni el personal contratado podrá votar en las elecciones que se celebrarán dentro de un mes. Así las cosas, serán 1.455 personas censadas en el sector I -profesorado doctor con vinculación permanente- las que tienen derecho al voto, junto con otras 972 del sector II -restantes categorías de personal docente e investigador-, 23.448 del sector III -alumnado matriculado en titulaciones oficiales- y 1.472 del sector IV -personal de administración y servicios-.

La ponderación vigente es una de las causas de que, por tradición, las elecciones no seduzcan a los estudiantes. Ni siquiera hace cuatro años, cuando la crisis amenazaba el futuro de la universidad, los alumnos se involucraron en unos comicios en los que se veían las caras los mismos candidatos que ahora para hacerse con el rectorado. Entonces votaron 1.736 estudiantes de los 26.000 que tenían derecho a hacerlo (el 6,6 %) y los que lo hicieron, se decantaron mayoritariamente por Juan Viaño, junto con el personal docente no consolidado y el investigador. El profesorado con vinculación permanente y el personal de servicios, en cambio, apoyó mayoritariamente a López en unos comicios muy reñidos que se resolvieron por 25 votos a favor del actual rector.

No se prevé que se den muchas diferencias en este caso; únicamente un dato que podría ser significativo: el efecto que el malestar de los acreditados a cátedra pueda tener en un sector, el del profesorado consolidado, que hace cuatro año ya fue crítico con Viaño y que ahora podría verse condicionado por esa indignación que se extendió entre los aspirantes a una cátedra.

Esa es la principal baza con la que cuenta Antonio López, que también podría repetir los apoyos alcanzados en el personal de administración y servicios. No cabe duda de que también en ese sector hay un cierto malestar, como se pudo ver cuando el equipo de gobierno los invitó a votar a favor de su funcionarización y la mayoría lo rechazaron.

A favor de Viaño juega un factor que también puede ser relevante, el haber saneado las cuentas de la USC. Hay un sector que cree que esa recuperación económica podría haberse hecho sin una criba de personal, y que, además, cree que la austeridad aplicada afectó profundamente a la calidad decente, mientras que otros valoran ese esfuerzo por alejar a la institución de la quiebra que la amenazaba.

No se esperan más ingredientes significativos en una campaña de guante blanco en la que tampoco hay muchas diferencias de corte político, como sí ocurrió en otras ocasiones.

Cierra el plazo para la presentación de candidaturas y la próxima semana arranca la campaña

Hoy se cierra el plazo para la presentación de candidatos al rectorado y no se prevé que se presente un tercero a la contienda que, a partir del día 11 de abril y hasta el 19, mantendrán el catedrático de Matemáticas Juan Viaño y el catedrático de Dereito Antonio López. Los 27.347 miembros de la USC con derecho a voto acudirán a las urnas el lunes 23 desde las 10.00 a las 18.00 horas y no habrá que esperar mucho para saber quién se pondrá al frente de la USC durante los próximos cuatro años.

El ganador se enfrentará a varios retos; el primero, suavizar los efectos de la crisis con la recuperación de la plantilla y un incremento presupuestario para investigación e infraestructuras. El segundo, gestionar las nuevas titulaciones que se ofertarán ya el próximo curso; y el tercero, hacer frente al ambicioso proyecto de la nueva Facultade de Medicina y de Ciencias da Educación, además de obras de mejora y rehabilitación a las que no se pudo hacer frente.

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