La firma del fundador de Blusens ingresó 1,5 millones en seis meses con la venta de un aparato para piratear

La policía hace balance de la operación, en la que fueron detenidos el fundador de Blusens y otras cinco personas en Santiago, Jaén y Barcelona

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La empresa de José Ramón García ingresó millón y medio de euros en seis meses por el presunto pirateo de contenidos audiovisuales La policía hace balance de la operación, en la que fueron detenidos el fundador de Blusens y otras cinco personas en Santiago, Jaén y Barcelona

Santiago

Ya son seis los detenidos en Santiago, Jaén y Barcelona en el denominado caso Blusens por la distribución presuntamente ilícita de contenidos audiovisuales y televisivos a través del dispositivo Web TV. Nueve días después de la detención de José Ramón García, conocido empresario compostelano fundador de la compañía ya desaparecida Blusens, el Cuerpo Nacional de Policía facilitó la primera información oficial sobre el resultado de esta operación, realizada con apoyo internacional a través de Europol, y señaló que Web TV se comercializaba por medio de una sociedad mercantil con sede en Santiago (Magna Technology, de la que García es socio) a través de más de 14.000 puntos de venta a nivel mundial.

José Ramón García declaró en el juzgado de guardia de Santiago el pasado 1 de marzo, tras ser detenido el día anterior junto a otras dos personas y quedó en libertad con medidas cautelares, acusado de un presunto delito contra la propiedad intelectual y otro de organización criminal.

La policía realizó ocho registros, en los que intervino 4.600 terminales de Web TV, así como numeroso material informático, documentación contable y financiera, y dinero en efectivo. La investigación ha corroborado que en los últimos seis meses la organización desarticulada facturó 1,5 millones de euros por esta actividad. También cortó la emisión de parte de los contenidos audiovisuales ilícitos hacia los dispositivos de Web TV que se encontraban en uno de los servidores mantenidos por la compañía. 

La policía revela que la investigación se inició a partir de la denuncia formulada por la Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales (EGEDA), a la que posteriormente, tras nuevas averiguaciones, se unieron Mediapro y la Liga de Fútbol Profesional, ya que se descubrió que la citada mercantil «estaba distribuyendo de forma ilícita la señal de televisión de multitud de cadenas de televisión, muchas de ellas de acceso condicionado a pago». Uno de los alicientes de Web TV era el acceso a las retransmisiones deportivas, y en especial partidos de fútbol sujetos a pago.

La investigación policial verificó «a través de herramientas de certificación digital que, efectivamente, comercializaba en grandes superficies y de forma masiva un dispositvo multimedia que permitía visionar de forma gratuita contenidos televisivos y audiovisuales infringiendo derechos de propiedad intelectual», explica el Cuerpo Nacional de Policía en un comunicado.

El diseño y desarrollo técnico del dispositivo decodificador, añade la policía, se realizaba en el laboratorio de I+D de la empresa compostelana y la producción del aparato Web TV, en China. La distribución posterior, con un precio de venta al público que rondaba los 120 euros, se hacía en las grandes superficies o incluso a través de sus propios canales de venta online. «En el laboratorio de I+D también se desarrollaban las aplicaciones que permitían el acceso ilícito a los contenidos audiovisuales de canales de televisión. Los contenidos televisivos y otros eventos deportivos, películas o series, se encontraban alojados en un servidor en Francia, si bien el control del mismo se realizaba de forma remota desde el departamento de I+D de la mercantil», añade la policía.

Además, se confirma que los usuarios de Web TV recibían asesoramiento en un foro especializado, a modo de servicio técnico que les guiaba en la forma de visionar los contenidos ilícitos y desde el que se podía descargar el firmware necesario para actualizar la conexión con el servidor desde donde se emitían los contenidos. «Una vez descargada la aplicación e instalado el software -añade- el cliente podía acceder a cientos de canales de televisión, la mayoría condicionados a pago, y a listados ordenados de copias fraudulentas de obras audiovisuales emitidas por diferentes plataformas de pago».

José Ramón García habría declarado tras su detención que la empresa investigada únicamente fabrica el dispositivo Web TV, pero no las aplicaciones que permitirían el acceso fraudulento a los contenidos audiovisuales. También habría matizado que son mil los puntos de venta del dispositivo y que el millón y medio de euros facturado en seis meses lo fue por las ventas del equipo Web TV, pero no por ventas de contenidos audiovisuales, con los que no operan las empresas a las que él está vinculado.

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La firma del fundador de Blusens ingresó 1,5 millones en seis meses con la venta de un aparato para piratear