Detenido el fundador de Blusens por un delito contra la propiedad intelectual y organización criminal

José Ramón García declaró ayer durante varias horas en los juzgados de Santiago

El fundador de Blusens declara ante el juez José Ramón García fue arrestado por la Policía Nacional en Santiago y trasladado a A Coruña. Está acusado de un delito contra la propiedad industrial

Santiago

El fundador de Blusens, la que fue la gran compañía gallega de electrónica de consumo, ha sido detenido en el marco de una investigación en la que al conocido empresario compostelano José Ramón García se le imputan dos presuntos delitos contra la propiedad intelectual y de organización criminal. El arresto fue llevado a cabo este miércoles en Santiago por agentes de la Policía Nacional adscritos al grupo especial contra los delitos intelectuales e industriales, cuya base operativa está en A Coruña.

José Ramón García fue detenido junto a otras dos personas y permaneció en dependencias policiales hasta que en la tarde de este jueves fue puesto a disposición judicial en Santiago. Declaró ante el magistrado de guardia en la capital gallega, Andrés Lago Louro, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de la ciudad, el mismo en el que se investiga el accidente de tren de Angrois.

El interrogatorio se extendió hasta última hora de este jueves. El empresario salió de declarar acusado de dos delitos, uno contra la propiedad intelectual -en un primer momento se dijo que era contra la propiedad industrial- y otro de organización criminal. Se le ha retirado el pasaporte, y tendrá que acudir regularmente a los juzgados.

El motivo exacto de la investigación abierta contra García no está todavía del todo claro, aunque todo apunta a que se debe a la comercialización de un dispositivo electrónico para la conexión de televisores a la Red.

El empresario saltó a la fama años antes de que estallara la crisis económica del 2008 y se le tomó como modelo de emprendedor cuando fundó Blusens y al poco tiempo la había convertido en una firma capaz de contar con su propio equipo de motociclismo y de patrocinar al Obradoiro en la liga ACB de baloncesto.

En el 2006 llegó a liderar las ventas en España de reproductores MP3, con 300.000 unidades comercializadas en el país en un solo año. La firma producía todos sus aparatos en dos plantas en China y diseñaba la tecnología en Galicia.

El modelo funcionó hasta que estalló la crisis y los bancos cerraron el grifo del crédito, ya que el éxito de Blusens consistía en el préstamo bancario. Cuando se cortó, llegaron los problemas y el año pasado su filial de compras quedó oficialmente liquidada.

Ascensión y caída de un emprendedor idolatrado

m. b.

Mucho antes de que todo saltara por los aires, José Ramón García llegó a ser en España el paradigma del buen emprendedor. Hasta recibió de manos del actual rey de España un premio nacional. Todos querían entrevistarse con él, todos querían una foto con él y hasta llegó un momento en el que algunas grande fortunas decidieron incluso apostar por su proyecto. Fue el caso de Manuel Jove. Eran los días de vino y rosas, pero en España tan pronto se idolatra a alguien como se le crucifica. Sobre todo cuando le da la espalda el sacrosanto dinero. Todo empezó a torcerse con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Aquel estallido puso al descubierto un modelo de empresa que se había cimentado, sobre todo, en el flujo constante de crédito bancario.

 La compañía producía todos sus aparatos en dos plantas que tiene en Shen Zeng (China) y diseñaba la tecnología en Galicia. Blusens se valía de la ruta aérea entre Hong Kong y Barcelona y colocaba los MP3 en el mercado español en menos de 30 horas. Después de estallar la crisis, todo empezó a precipitarse. Y ahí comenzó la caída de José Ramón García. Primero se fue Manuel Jove del proyecto, en el 2013, lo que supuso todo un varapalo. Y el pasado año se desvaneció definitivamente el sueño. Blusens Tecnhology, la filial de compras, quedó oficialmente liquidada en el 2017, después de que a finales del 2016 fracasara el intento de un fondo americano de hacerse con la compañía tras tres años en concurso de acreedores.

A esto se sumó que la Audiencia Provincial también acababa de condenar a un exdirectivo de la firma a nueve meses de cárcel por un fraude del IVA «en carrusel», del que la compañía también es responsable subsidiaria. Este fallo fue consecuencia de una investigación que había llevado a cabo en el 2008 la Agencia Tributaria, que acusaba a la empresa de un fraude de 800.000 euros en cobro indebido de este tributo, algo que Blusens atribuyó a un proveedor.

Imagen dañada

La imagen de aquel hombre de éxito, al que todo le sonreía, quedó definitivamente enterrada, aunque él decidera poner en marcha nuevos negocios.

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