Más de 160 tableros de juego escondidos en Compostela sobreviven al paso del tiempo

Patricia Calveiro Iglesias
P. Calveiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

XOÁN A. SOLERPACO RODRÍGUEZ

Fueron tallados en las piedras de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad en el Barroco

23 feb 2018 . Actualizado a las 12:38 h.

Están en San Martín Pinario, Mazarelos, el Obradoiro, en la fachada del convento de San Francisco, Vista Alegre, Castrón Douro o hasta en una de las torres de la Catedral de Santiago, en la Berenguela. Llevan ahí tres siglos, tallados en las piedras de algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. A la vista de todos. Pero, curiosamente, han pasado desapercibidos para la gran mayoría. Ahora una investigación ha documentado los más de 160 tableros de juego de la Compostela barroca que han sobrevivido al paso del tiempo.

Servían para jugar al tres en raya (conocido en la zona como pai, fillo, nai), un divertimento que se extendió hasta convertir la ciudad en el gran casino al aire libre de la época, aunque no se sabe si era costumbre apostar bienes entre los contrincantes.

¿Quién hizo estos grabados? «Sospecho que la gente de clase baja. Era un juego muy popular. Se habla que, a diferencia de los tableros de la época medieval, que eran para curas y personas de cierta educación, estos no son decorativos sino que aprovechan los atrios de las iglesias, las escalinatas y zonas públicas de paso, que es donde jugaría la gente de a pie», explica Luis Leclere, coordinador del último estudio del colectivo A Rula, que ha localizado hasta 167 tableros de juego en la capital gallega.