El mal olor y la suciedad campan en el Sar río abajo de Silvouta

Plásticos y restos de toallitas, entre otros desechos, e incluso un vehículo, maltratan el paisaje fluvial entre Santiago y Ames

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El Sar y el Roxos, dos ríos hermanos totalmente diferentes por la contaminación El mal olor y la suciedad campan en el Sar río abajo de la depuradora de Silvouta. Sin embargo el Roxos, que se une al Sar en la parroquia de Villestro, tiene sus aguas totalmente limpias. Observa las diferencias en este vídeo.

santiago / la voz

El Sar, que tanto puede alegrar los paseos acondicionados en la ciudad en los últimos años, acaba siendo un mal colofón para cualquier sendero que se encuentre más allá de Silvouta. No es fácil acceder a todo su recorrido una vez que sus riberas se despiden de su trayecto más urbano pero, después de pasar la depuradora, con el olfato sería fácil adivinar el descenso de su cauce. Y aun así, el tufillo que lo acompaña en su recorrido por Santiago y Ames, camino del encuentro con el Ulla, hasta parece quedarse en un plano muy secundario cuando se llega a uno de esos tramos accesibles en los que el río escupe las inmundicias que no ha sido capaz de tratar la depuradora.

Bueno, esas y las que deja caer libremente la mano del hombre sobre el propio cauce y sus riberas. Porque ambas huellas se perciben simultáneamente en más de un tramo. Es el caso de la bajada del río en la zona donde lindan Compostela y Ames y, un poco más adelante, ya en terreno amiense, en Quistiláns. Si el olfato permite imaginar lo que es un claro síntoma de la contaminación a la que las Administraciones públicas no acaban de poner remedio, la vista lo constata.

Y en este caso por percepción directa, pero también por contraste. Porque en la zona de O Pego, donde la división administrativa marca límites de los que la naturaleza no sabe, el caudal del río Roxos se une al del Sar. Y el resultado es un triste maridaje entre las aguas límpidas del cauce que nace en la parroquia de Villestro -aunque en su desembocadura muestra no obstante, como una gran ofensa, una rueda de tractor en uno de sus márgenes- y las pardas de aquel al que tanto cantó Rosalía y que a escasos metros de esa unión ofrece un triste paraje. Cual ramas mortecinas, de las extremidades de los árboles de ribera cuelgan los restos que los saltos y requiebros de esa zona del cauce ayudan al río a echar fuera. Una imagen que se repite allí donde lor márgenes fluviales hacen firme. Y con mayor incidencia en ese caso, no solo por la dispersión de los restos que arroja el río, sino por su coincidencia con las botellas que se han dejado directamente en la zona.

Aunque más atenuado, al menos a simple vista, los restos de papeles y toallitas, sobre todo, forman parte del paisaje, río abajo, en la zona de Quistiláns. Pero también aquí es evidente que el Sar no solo enferma por la insuficiente actividad depuradora de la estación de Silvouta. En uno de los márgenes del río hasta hay un vehículo al fondo de un pronunciado terraplén, cuya caída frenó un pilar de la autovía. Pero en el recorrido de esa bajada son visibles también los restos de residuos en lo que se percibe como una zona de depósito incontrolado de desechos. Y el Sar, ahí, a medio paso.

La nueva depuradora, prevista desde hace lustros, carece de fecha

La nueva depuradora lleva danto titulares desde hace al menos tres lustros, tiempo suficiente para haber construido varias. Sin embargo, a estas alturas, y con las necesidades que evidencia el curso del Sar, nadie es capaz de ponerle fecha todavía a un proyecto que no solo ha dejado pasar una oportunidad de financiarse en buena medida con fondos europeos, sino que puede perder la próxima y, quizá, definitiva. Sin duda será uno de los temas relevantes que el gobierno, o al menos la oposición, pondrán sobre la mesa en el debate del estado del municipio que la corporación celebrará esta tarde. Pero la corporación tiene pendiente otra cita, presumiblemente de carácter extraordinario, para entrar en materia de nuevo, después de que la semana pasada no se llegase a votar el convenio propuesto por los gobiernos central y autonómico y en el que el ejecujtivo local ve un agravio económico con Santiago. El regidor insiste en que los demás grupos se pronuncien sobre ese acuerdo y la oposición sostiene que esa decisión compete al gobierno. Mientras, los plazos para asegurar financiación comuntaria corren y la necesidad no remite.

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