«Es difícil imaginar cómo es la vida en la selva, sin agua y sin saneamiento»

Susana Luaña Louzao
susana luaña SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO CIUDAD

Hablará sobre su experiencia en la Amazonia invitado por la Fundación Aquae

07 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Los invitados al Aquae Talent Hub son los mejores en su campo, pero la clase magistral que se impartirá mañana en Santiago de la mano de Viaqua, la Fundación Aquae y la Universidade de Santiago correrá a cargo de un personaje que, sin bien ya vale la pena por su currículo como escritor y periodista, añade a su profesión el impacto que le produjo viajar en el año 2015 a la selva amazónica invitado por la Fundación Aquae con un equipo de Unicef. Santiago Roncagliolo (Lima, 1975), ganador del premio Alfaguara de novela, convivió durante dos semanas con las tribus que sobreviven al cambio climático y a sus consecuencias en unas condiciones desconocidas para quien abrir el grifo y ducharse son rutinas diarias a las que no se les da el valor que tienen. «Es difícil imaginar cómo es la vida en la selva, sin agua ni saneamiento», asegura. Y sobre esa experiencia versará su discurso, en la línea de la innovación solidaria y sostenida cuya filosofía defiende este evento que reunió la pasada primavera a 400 personas en la Facultade de Económicas y que mañana vuelve «para dar un paso más» en este objetivo.

Roncagliolo nació en Perú, pero en un Perú que nada tiene que ver con el que visitó en su periplo por la selva que baña el Amazonas. «En el lugar donde hay más agua en el mundo, ellos no tienen agua potable ni sistemas de depuración, y las enfermedades que todo ello provocan son mortales». Una situación agravada por el cambio climático. «No tienen baños ni infraestructuras de saneamiento, y el Estado trató de ponérselas, pero cuando el río crece se lo lleva todo por delante». Él fue testigo, y esa dura experiencia le llevó a extraer una conclusión: «Todo lo que le haces a la naturaleza, te lo devuelve». Advertencia que lo mismo sirve para el Tercer Mundo que para las civilizaciones más desarrolladas.

Ante la imposibilidad de crear infraestructuras estables en estos poblados, Unicef desarrolló un programa de instalación de letrinas desmontables: «Son unas cabinas de madera que recogen los desechos y los aprovechan como fertilizantes, y no se derriban porque con el agua, flotan». Y es que en un lugar como la selva, el reciclaje y la reutilización es fundamental: «Porque, ¿dónde echamos la basura? ¿En el río? Es necesario adaptar un ciclo natural sin instalaciones y que además no cueste dinero, porque allí no hay dinero».