santiago / la voz

La rúa do Hórreo es una de esas calles que vive desde siempre a dos velocidades. Mientras en uno de sus tramos los negocios se mantienen más o menos activos y sin excesivos cambios, en el otro sus bajos comerciales parecen estar gafados. En toda la calle hay una veintena de locales esperando por un emprendedor dispuesto a iniciar una aventura comercial. Los que más tiempo llevan vacíos se concentran en el tramo que va desde el Parlamento hasta la rotonda de Galuresa, en el final de la calle. Hasta hace poco había dos bajos más vacíos, justo en el tramo más comercial del Hórreo, pero ya fueron ocupados. En los dos casos sus nuevos inquilinos son comercios del sector de la alimentación. En esta zona aún queda alguno disponible, como el inmueble que acogió un Todo a 100 o el histórico bazar El Hórreo.

Frente a la relativa celeridad con la que se alquiló un bajo en el que cerró un negocio de ropa de eventos, resulta difícil recordar cuánto tiempo hace que el comercio de alfombras situado frente a la estación del ferrocarril cerró sus puertas. Y es todavía más complicado recordar con precisión qué hubo en los otros dos bajos comerciales que permanecen cerrados junto a aquél. Tampoco han tenido suerte los dos inmuebles, uno de ellos en la esquina con la avenida de Lugo, en los que fracasaron sendos establecimientos hosteleros, uno dedicado a la venta de tortilla a domicilio y otro a bar tradicional.

Varios locales situados frente al Parlamento también languidecen sin despertar el interés de los empresarios. Y aquellos que cuentan con actividad ya acumulan muchos años de existencia. Precisamente en este tramo tuvieron su sede durante algo más de cuatro años parte de las oficinas del departamento municipal de Promoción Económica, que después fueron trasladadas al edificio municipal Cersia, en San Lázaro. Desde entonces, ninguno de los dos locales recuperaron actividad alguna.

Todos los sectores

La realidad es que mientras en la parte de la calle más próxima a la plaza de Galicia se respira un buen ambiente comercial con representación de prácticamente todos los sectores, oficinas de servicios y con un importante volumen de establecimientos de hostelería, entre ellos alguno de renombre como La Tacita de Juan, a medida que se avanza hacia la rotonda de Galuresa la rúa se va muriendo lentamente.

También el tráfico presenta un comportamiento diferente en una y otra parte de la vía. La más comercial tiene aparcamiento en superficie en ambos lados de la calle, soporta los contratiempos que provoca la doble fila y los atascos, que suelen ser habituales al mediodía y por la tarde, cuando la plaza de Galicia se bloquea. Sin embargo, desde el Parlamento hasta el final de calle, ya en la rotonda de Galuresa, no hay aparcamiento en superficie y el tráfico es menos denso.

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Una calle que se mueve a dos velocidades con una veintena de locales comerciales vacíos