La ruta por los parques, una amena experiencia todavía por descubrir

El recorrido de más de una hora saca a la luz la riqueza paisajística de la urbe y sorprende a quienes lo hacen

La ruta de los parques despierta poco interés entre los visitantes El recorrido de más de una hora descubre la riqueza paisajística que sorprende a quienes lo hacen

santiago / la voz

El pasado 29 de septiembre, cuando supuestamente la temporada alta de turismo ya había llegado a su fin, inició su andadura la segunda ruta del tren turístico: la que recorre los parques. Con menos éxito que el tradicional de color blanco, el tren rojo cubre un itinerario de algo más de una hora, con salida y llegada en el Obradoiro. Este miércoles pasado, a las 11.30 horas, éramos tres los pasajeros a bordo: dos turistas de Barcelona y quien esto escribe. Pero ayer por la tarde, en pleno puente festivo, iba lleno.

La primera referencia a uno de los pulmones de Santiago es a la altura de Xoán XXIII. Cristina, la guía, invita a disfrutar con la visión del Pedroso y sugiere realizar una caminata de 40 minutos hasta la Granxa do Xesto, donde sitúa un área con lagos y copiosa vegetación. Rumbo al Burgo das Nacións, nos presenta la que fue en su origen residencia de peregrinos en el Año Santo de 1965 y después residencia universitaria. Llega la primera de las cinco posibles paradas, junto al Auditorio y al parque Música en Compostela. Quien lo desee puede bajar en las paradas, dar un paseo por los parques y subir con el mismo billete al siguiente tren.

Una de las primeras referencias a la «preocupación de Santiago por el medio ambiente» llega con el dato de los 2 millones de kilómetros cuadrados de zonas verdes, recibido con comentarios de admiración. El recorrido sigue hacia la avenida Castelao, que Cristina presenta como uno de los más importantes representantes de la cultura gallega. Aquí se propone la visita a los dos parques de un barrio «de viviendas sociales construido entre los años 70-80: Fermín Bouzas y Alexandre Bóveda». El tren pasa ante los edificios de la Xunta, donde la guía recuerda que Santiago es capital de Galicia desde 1981. Continuamos rumbo a San Lázaro, «entrada del Camino francés». A la altura de la rúa Roma, el tren se desvía a Fontiñas. Cristina propone una parada para visitar el primer centro comercial de Santiago, Área Central. Ya hizo lo mismo en As Cancelas y lo hará también en las proximidades del Centro Compostela.

Rumbo a Sar, llega otra de las paradas sugeridas, la del Multiusos, para visitar la Cidade da Cultura, el Bosque de Galicia y el sendero que conecta esa zona con el parque Eugenio Granell, donde se propone otra parada para disfrutar de esta gran zona verde. En la Colexiata de Sar, «entrada de la Ruta da Prata», nos proponen caminar junto al río. Nuestro viaje continua por el «primer ensanche de Santiago hacia la rúa Concepción Arenal», y de ahí a Pontepedriña y Conxo. «Fuera de nuestro recorrido queda el Monasterio de Conxo y el Castillo da Rocha», comenta Cristina. Al pasar junto a la vieja estación de Cornes recuerda que Conxo fue ayuntamiento en el siglo XIX y que de allí salió el primer tren gallego, entre Santiago y Carril. Un nuevo guiño a la cultura gallega llega con la mención a «Rosalía de Castro, nacida en Cornes». La llegada al Campus Sur suscita un comentario de una de las pasajeras: «En este ambiente es imposible no estudiar».

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