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Las obras de la AP-9 han sumido en el caos la circulación entre San Lázaro y San Marcos. La señalización para acceder de un barrio a otro lleva a los conductores directamente a la avenida Torrente Ballester y, después, a la autovía de Lavacolla (A-54). Al llegar a San Lázaro, poco antes del cruce con la rúa Miguel Ferro Caaveiro, en un cartel se puede leer «desvío provisional», pero no hay ninguna indicación que lleve a los conductores hacia esa calle, que les permitiría llegar a San Marcos por un recorrido bastante más corto que por la autovía que indican las señales.

Posiblemente, los vecinos de la zona no tengan dificultad para utilizar esta opción, pero los comerciantes y hosteleros de San Marcos denuncian que esa señalización deficiente está repercutiendo negativamente en sus negocios. Por algo los gestores de los hoteles próximos pusieron carteles en esta ruta alternativa para guiar a sus huéspedes.

Sobre el terreno, los que sigan escrupulosamente las señales continuarán hacia la segunda rotonda de San Lázaro, y se toparán con el corte que les impide seguir por la rúa Ponte de San Lázaro. Una vez allí, un diminuto cartel con forma de flecha lleva al conductor hacia la avenida Torrente Ballester. En el medio de la rotonda, un pequeñísimo indicador informa que a San Marcos se llega por la A-54. La ausencia de más señales impide que los conductores que no conocen la zona puedan decantarse por la opción más corta para llegar al Monte do Gozo y San Marcos: avanzando por las rúas Miguel Ferro Caaveiro y Fernando Casas Nova hacia la pista de San Martiño de Aríns. Esta vía alternativa está abierta exclusivamente para turismos y otros vehículos de menos de 3,5 toneladas.

Claro que circular por la autovía tampoco está exento de dificultades. Al llegar a la salida de San Marcos, el nombre de la localidad aparece en un tamaño óptimo para que los conductores tengan tiempo de reacción para tomar esta salida hacia la carretera que les conducirá, al fin, a su destino. Eso sí, los camiones de más de 3,5 toneladas deberán reincorporarse a la autovía y seguir hasta Lavacolla para regresar por la carretera N-634 hacia San Marcos y Santiago, porque una vez en la rotonda superior un cartel apenas visible indica que estos vehículos no pueden circular por la pista. En la autovía no hay advertencia previa para esos camiones de mayor tonelaje. 

Camioneros multados

Pero los problemas para los camiones no terminan ahí. Una vez en San Marcos, tampoco pueden usar la carretera que conduce al hotel Los Abetos para regresar a Santiago. Así lo indica un cartel situado junto al hotel Apóstol Santiago, que les obliga a dar la vuelta hacia Lavacolla para volver a Compostela por la autovía. Esto aboca a una pérdida de tiempo y a un gasto extra en combustible a los camioneros de las empresas de San Marcos. Por cierto, el cartel que les prohíbe usar la calle Agra Campos (la del hotel Los Abetos) no es muy visible desde la carretera. De hecho, algunos comerciantes aseguran que varios camioneros han sido multados por usar esta pista y la de la salida de la autovía. Para reforzar la prohibición de uso de las pistas secundarias, varios operarios seguían colocando ayer señales de prohibición en otras pistas de Aríns para evitar que el tráfico de los camiones que buscan atajos para llegar a Lavacolla cause desperfectos en el asfalto.

En San Marcos, un restaurador aseguró que su establecimiento sufre pérdidas del 70 % de los ingresos por la dificultad para acceder al lugar, y otros hoteleros se quejan de que la falta de señalización obliga a guiar a sus huéspedes que se pierden dando vueltas para llegar a los hoteles.

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San Marcos, territorio desconocido