«El talento se va a otros campos, necesitamos jóvenes científicos»

Serge Haroche, nobel de Física, visita estos días Santiago


santiago / la voz

El profesor Haroche puede manipular estados cuánticos sin destruirlos. Lo hace encerrando rayos de luz en el mejor espejo que existe, en el que la luz sobrevive una décima de segundo. El profesor Haroche hace pasar átomos excitados que son capaces de leer ese estado sin destruirlo, fotón a fotón. Por eso, el profesor Haroche, nacido en Marruecos y de origen sefardí, fue premio Nobel de Física en el año 2012. El profesor Haroche vive en París, cerca de la iglesia de Santiago del Paso Alto, el punto de salida de uno de los dos caminos franceses hacia Compostela. El profesor Haroche firmó ayer en el libro de honor del Concello. Serge Haroche (Casablanca, 1944) es el último invitado del programa ConCiencia de la USC.

El profesor Haroche ha sido capaz de hacer algo casi imposible. «Cando un descende aos dominios máis pequenos da realidade, a natureza compórtase dunha maneira estraña. Pode estar ao mesmo tempo en dous estados diferentes». Lo explica el catedrático de Física Jorge Mira. Una cosa puede estar arriba y abajo. A la vez. «Como estar vivo e morto ao mesmo tempo». Y además, cuando uno va a mirar ese estado cuántico, «a natureza faiche esa xogada e destrúe esa marabilla cuántica». «No estoy muy seguro de si habrá computación cuántica, porque es muy difícil predecir qué pasa», explicaba el investigador del Collège de France, que sin embargo sí está seguro de otra cosa: de la necesidad de impulsar la ciencia básica, que suele llegar a descubrimientos «inesperados, muchas veces no es en lo que estábamos pensando. Hay sorpresas, y por eso la ciencia es tan fascinante». Y el profesor Haroche -que mañana pronunciará a las 20 horas una conferencia en el Auditorio Abanca- pone un ejemplo: la resonancia magnética nuclear. Los investigadores descubrieron en 1945 que se podía manipular el núcleo magnético de los átomos. Pero no fue hasta décadas después que esa ciencia básica, sirvió para un gran avance médico: la resonancia magnética.

Y hay otra certeza en la mente de Serge Haroche: hay que fomentar la incorporación de jóvenes científicos a la ciencia básica, porque «el talento se va a otros campos y necesitamos jóvenes científicos» con ganas de descubrir cosas, de tener ideas, de que todo cambie a medida que la ciencia avanza. Y quizá, algún día, medir y manipular estados cuánticos sin destruirlos.

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