PP y PSOE se unen en defensa de la ley y la policía ante los okupas de la Algalia

Los socialistas criticaron tanto a populares como a CA en la gestión de este asunto


santiago / la voz

La incomodidad que todo el asunto de los okupas de la Algalia ha generado en Compostela Aberta (CA) quedó ayer patente en el pleno ante la votación de una moción del PP que pedía el apoyo de la corporación a la propiedad privada, la Justicia y las fuerzas de seguridad del Estado. Tres principios con los que la portavoz del grupo que sustenta al gobierno local, Marta Lois, dijo no tener «ningún problema», pero a los que, sin embargo, negaron sus votos. CA, que se justificó alegando que no podía desvincularse la votación de los últimos acontecimientos, sabía que aprobar la propuesta supondría retractarse de su postura en este asunto, que fue del apoyo total inicial a los okupas y los reproches a la policía y a la judicatura el día que se produjo el desalojo, a la condena de los manifestantes cuando provocaron graves y violentos disturbios.

Con el voto en contra asegurado de Compostela Aberta y del BNG, cuyo portavoz, Rubén Cela, volvió a mantener su defensa de los manifestantes prookupas y sus críticas a la Policía Nacional, a la que acusó de emplearse con excesiva dureza, tan solo restaba ver qué decidía el PSOE.

El portavoz socialista, Paco Reyes, criticó tanto a CA como al PP. Al gobierno local por sus «inoportunas e desafortunadas» manifestaciones iniciales de apoyo a los okupas y por su gestión de este asunto y al grupo que lidera Agustín Hernández por hacer un «uso partidista» de la Delegación del Gobierno y por «ter feito un efecto chamada á manifestacións coas súas declaracións durante toda a semana», señaló. Eso sí, dejó claro su apoyo a la propiedad privada, a la Policía Nacional y a las decisiones judiciales e incidió en que «ningunha cultura, nin a que se di como alternativa, precisa da okupación para desenvolverse».

Reyes pretendía que el PP aceptase una enmienda en la que proponía que el Concello ofertase al grupo okupa, denominado Escarnio e Maldizer, un local municipal para que pudiera continuar con su propuesta cultural de un modo legal, pero la respuesta del edil popular Alejandro Sánchez-Brunete fue de rechazo absoluto, con frases muy duras hacia el PSOE al que llegó a tildar de «cobarde».

La inesperada reacción de Brunete parecía que iba a jugar en favor de CA, que ya contaba con el voto el contra del PSOE a la moción popular. La portavoz de Compostela Aberta, Marta Lois, tan solo hizo uso de su segundo turno de palabra para decirle al PP «como ven, están sós no pleno». Pero no fue así. Reyes tomó la palabra y aclaró que votarían a favor de la moción «non pola actitude do PP, senón pola defensa da lei e da Constitución».

Rueda y el «lío» de Noriega

En San Caetano, el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, que ayer lideró la reunión semanal del Gobierno por la ausencia de Feijoo, reprendió a Noriega por insistir en una línea de argumentación sobre este asunto que, a su juicio, le ha metido «nun lío maior», y defendió la actuación del delegado del Gobierno.

El grupo popular abandonó el pleno tras una trifulca con el alcalde cuando este le dio un último turno a Cela

Salvando el punto conflictivo del caso de los okupas, la unanimidad fue la nota dominante en el pleno celebrado ayer por la corporación local durante todo el trecho que finalizó con los ruegos y preguntas y la consideración de las mociones. Y fue precisamente en el debate de una de estas mociones, presentada por el BNG, cuando surgió un incidente serio que acabó con el grupo popular abandonando el salón de plenos.

La iniciativa, que había estado precedida de una intervención de un trabajador de Correos, venía a instar al grupo de gobierno a intervenir para que la empresa gestora de las multas no dejase de trabajar con Correos y cambiase de operador de los envíos de correos, como así decidió.

El grupo de gobierno adujo que, aunque concordaba con el espíritu de la propuesta nacionalista, no podía obligar a la adjudicataria de las multas a trabajar con Correos porque el pliego de condiciones la facultaba a operar con la empresa postal que quisiese a la hora de enviar las notificaciones.

Finalizadas las intervenciones, el alcalde explicó que un acuerdo de este tipo adolecería de inseguridad jurídica y se dirigió a Rubén Cela para que le hiciese una aclaración a ese respecto.

Y ahí vino la trifulca. El grupo popular cuestionó la actitud del alcalde y este dijo que el PP llevaba todo el pleno faltándole al respeto a los demás grupos. Fue entonces cuando Agustín Hernández indicó que quien estaba aguantando la actitud al regidor era el Partido Popular. Y añadió que el reglamento autorizaba al alcalde a un último turno y no a reabrir el debate.

Noriega replicó que hubo veces en que pudo apercibir a ediles del PP, pero no quiso hacerlo. Fue en ese momento cuando los conservadores se levantaron de sus asientos y abandonaron la sesión en medio de la perplejidad del alcalde. Obviamente, la sesión se suspendió al no estar el PP para defender sus propuestas, en una de las cuales había llevado a un vecino para intervenir.

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